7 de agosto de 2026

Consecuencias a corto, medio y largo plazo de los bombardeos atómicos para los hibakusha:

¿Cuáles fueron las consecuencias sobre la población civil? ¿Qué efectos experimentaron a corto, medio y largo plazo como consecuencia de la explosión y de la exposición directa a la radiación nuclear? 

En líneas generales, las vidas de los hibakusha quedaron marcadas por las secuelas físicas causadas por la explosión y los efectos de la radiación, por las secuelas psicológicas derivadas de sus experiencias traumáticas y por las secuelas sociales que sufrieron por su condición de hibabusha fruto de la estigmatización y de la discriminación social. 

En suma, experimentaron consecuencias a corto, medio y largo plazo que se tradujeron en: secuelas físicas, daños biológicos, deterioro genético, secuelas psicológicas, estigmatización y discriminación social. 

Consecuencias a corto plazo- primeras horas y semanas-. 

Tras la explosión, miles de supervivientes presentaron daños físicas, deterioro genético y daños biológicos:

Ceguera temporal o daños oculares por el destello de la explosión.  

Quemaduras térmicas de tercer grado y lesiones traumáticas provocadas por la onda expansiva y el calor en combinación con la radiación ionizante. 

Cicatrices queloides muy visibles que más adelante se convertirán en un estigma social para los supervivientes.  

Inmunosupresión: la exposición a la radiación puede causar problemas inmunológicos como la inmunosupresión, debilitando la capacidad del cuerpo para defenderse de las infecciones. La exposición a altas dosis de radiación puede dañar la médula ósea y causar un recuento bajo de glóbulos blancos. Sus síntomas son: aumento de riesgo de infecciones, cansancio, fiebre, úlceras o llagas y infecciones recurrentes. 

Efectos hematológicos: desarrollo de anemias aplásicas, leucopenia y fallos medulares. 

Y, el Síndrome Agudo por Radiación -conocido también como radiotoxemia o envenenamiento por radiación- que se manifiesta a través de un conjunto de síntomas causados por la exposición a altas dosis de radiación en un corto período de tiempo. Incluyen síntomas como: náuseas, fiebre, diarrea, caída del cabello, debilidad extrema, hemorragias internas e infecciones. 

Muchos de quienes sobrevivieron a la explosión inicial de la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki fallecieron días o semanas después a causa de la radiación. Lo que les causó la muerte, fue la incapacidad del cuerpo para combatir infecciones recurrentes y reparar células dañadas. 

Consecuencias a medio plazo- meses y años después-.

De 1946 hasta principios de 1950. Los hibakusha desarrollaron diferentes enfermedades:

Leucemia y otros cánceres hematológicos especialmente en niños y adolescentes. Representaban el 46% entre los supervivientes expuestos a la radiación. Se manifestaron al segundo año tras los bombardeos, con un pico máximo entre 4 y 6 años posteriores.

Problemas respiratorios permanentes por inhalación de partículas radiactivas procedentes de la lluvia negra.

Trastornos cardiovasculares vinculados al daño celular por la radiación: infartos, aneurismas y derrames cerebrales. 

Esterilidad, abortos espontáneos y malformaciones congénitas(microcefalia).

Riesgo genético para la descendencia: La radiación podría dañar el material genético de los espermatozoides y óvulos, lo que aumentaría el riesgo de anomalías genéticas en los descendientes de los hibakusha.  

Problemas inmunológicos: A medio plazo, la radiación ionizante genera daño al ADN de las células, que incrementa el riesgo de cáncer y el desarrollo de enfermedades autoinmunes causadas por la inflamación. 

Estas condiciones médicas descritas se vieron agravadas por la malnutrición, la pobreza y la destrucción de los servicios sanitarios en Hiroshima y Nagasaki durante la posguerra y la ocupación norteamericana de Japón (1945-1952). 

Consecuencias a largo plazo- décadas después-. 

A partir de la década de 1950 en adelante. Los hibakusha sufrieron deterioro genético y desarrollo de enfermedades crónicas. Se evaluó si existían efectos intergeneracionales de la radiación en los hijos de los supervivientes. 

Se observó un incremento de cánceres sólidos -pulmón, hígado, estómago, colon y tiroides- con un aumento del 42% de aquellas personas expuestas a la radiación.  

Cataratas y pérdida de visión progresiva.

Envejecimiento acelerado y mayor susceptibilidad a enfermedades degenerativas debido al daño acumulado en el ADN de los supervivientes. 

Efectos intergeneracionales: Las investigaciones de La Fundación para la Investigación de los Efectos de la Radiación(RERF) mostraron que no hubo un aumento significativo en las anomalías congénitas(malformaciones) ni en el índice de cáncer en los hijos de los hibakusha.   

Consecuencias para la salud mental. 

Las secuelas psicológicas derivadas de sus experiencias traumáticas, la estigmatización social que padecieron por su condición de hibakusha y las múltiples discriminaciones que sufrieron a lo largo de sus vidas.  

Sentimiento de culpa del superviviente: muchos supervivientes se preguntaron por qué ellos vivieron mientras que otros murieron. Provocando sentimientos de culpa que les acompañó durante toda la vida.  

Ansiedad y depresión crónica: alimentadas por el miedo a enfermar, por la incertidumbre sobre su futuro y por la discriminación social que sufrieron durante décadas. 

Trastorno de Estrés Postraumático: constantemente revivían el horror de la explosión, la pérdida de sus familiares, amigos o compañeros de trabajo y la visión de los cadáveres carbonizados.  

Trauma intergeneracional: se manifestó en la descendencia de los hibakusha a través de la transmisión de vulnerabilidades emocionales y físicas mediante la herencia genética. El trauma intergeneracional se hereda a través del estrés prolongado que sufren los supervivientes, alterando la expresión de los genes y predisponiendo a sus descendientes a una mayor vulnerabilidad emocional y a una mayor sensibilidad al estrés. 

Memoria traumática colectiva: Muchos hibakusha asumieron el rol de testimonios activos, relatando su experiencia traumática como una forma de procesar el trauma. 

Estigmatización social: el rechazo social dificultó la integración social de los hibakusha, reforzando su aislamiento social. Fueron estigmatizados por su condición de victimas de los bombardeos atómicos. Muchos se negaron a reconocerse como hibakusha por el miedo a ser estigmatizados y a sufrir discriminación social. Fueron concebidos como “personas contaminadas". 

Discriminación social, laboral y matrimonial: Los hibakusha sufrieron diferentes discriminaciones debido a la ignorancia y el miedo a los efectos de la radiación en Japón. Se creía que eran hereditarios o contagiosos. Las discriminaciones fueron: dificultades para conseguir trabajo, para encontrar una pareja, para poder casarse y para ser aceptados como miembros de la sociedad. Estas discriminaciones generaron aislamiento social y un profundo trauma psicológico. 

Aislamiento social: Por miedo y vergüenza, muchos hibakusha optaron por ocultar su condición, evitando decir que eran sobrevivientes de la bomba atómica, aislándose progresivamente cada vez más.

 



29 de julio de 2026

¿Cuándo se empezó a utilizar el término hibakusha? Su uso legal y extensivo.

 El término de hibakusha se empezó a utilizar a finales de los años 40 y se generalizó en la década de 1950 en Japón. Su uso oficial se consolidó a través de la Ley sobre Atención Médica a los supervivientes de la Bomba Atómica de 1957. 

Fue la primera ley destinada a atender las necesidades médicas de los supervivientes. Surge de la presión directa de la organización Nihon Hidankyo, fundada en 1956, que exigía al Estado el reconocimiento y la asistencia médica que durante más de una década habían sido prácticamente inexistentes. 


¿Qué garantiza la ley de 1957?

Aunque limitada, fue un avance decisivo por:

  1. Garantiza la asistencia médica gratuita. Incluyendo tratamiento y revisiones específicas para enfermedades reconocidas oficialmente como causadas por la bomba.

  2. Creación de un sistema de certificados de hibakusha, estableciendo 4 categorías según el nivel de exposición a la radiación y  la proximidad al hipocentro. 

  3. Centros médicos especializados. Se establecieron hospitales y clínicas para tratar enfermedades vinculadas a la radiación. 

  4. Empezaron a hacerse investigaciones epidemiológicas para comprender los efectos a largo plazo de la radiación en personas. 


Aún así, la Ley sobre Atención Médica a los Supervivientes de la Bomba Atómica presentaba limitaciones que fueron criticadas por los propios hibakusha:

  1. No incluía compensaciones económicas. 

  2. No reconocía plenamente las enfermedades mentales derivadas del estigma social 

  3. Dejaba fuera a personas expuestas indirectamente, como: 

  • Bebés en gestación. 

  • Personas que acudieron después del bombardeo a rescatar víctimas. 

  • Quienes estuvieran expuestos a la lluvia radiactiva lejos del centro.

  • La cobertura era limitada y no igual para todas las categorías de Hibakusha.


Estas críticas llevaron a posteriores reformas legales en 1968 y en 1994, que ampliaron derechos y compensaciones.   


Uso del término legal de hibakusha en Japón.


El uso del término hibakusha presenta una distinción entre su uso legal en Japón y su uso extensivo fuera. 


En Japón, quien puede ser considerado como hibakusha viene establecido por la Ley del Resarcimiento a los Supervivientes de las Bombas Atómicas de 1994. Esta ley otorga un estatus oficial de hibakusha y una serie de beneficios- como la atención médica y un apoyo económico- a las personas que cumplen unos criterios específicos de exposición a la radiación de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. 


Reconoce 4 categorías jurídicas de hibakusha: 

  1. Personas expuestas directamente a la detonación. 

  2. Personas expuestas en un radio de 2 kilómetros del hipocentro en las dos semanas siguientes a la explosión. 

  3. Personas expuestas a la lluvia radiactiva conocida como lluvia negra. 

  4. Personas que sufrieron exposición intrauterina- bebés en el vientre de sus madres en el impacto de los bombardeos-. 


Fue promulgada en 1994 y entró en vigor en 1995. Íntegro a las dos leyes anteriores:

  1. La ley sobre Atención Médica a los Supervivientes de la Bomba Atómica de 1957. 

  2. La ley sobre Medidas Especiales para los Supervivientes de la Bomba Atómica de 1968. 


Los hibakusha tienen derecho a una serie de beneficios y de ayudas que recogía la Ley del Resarcimiento:

  1. Revisión y apoyo médico mediante chequeos médicos anuales. 

  2. Asignaciones médicas y de salud.

  3. Asignaciones especiales.

  4. Indemnizaciones a los hibakushas en el extranjero. 


Aún así, la Ley del Resarcimiento también planteó controversias y limitaciones, como:

  1. La exclusión de las generaciones futuras.

  2. Compensaciones insuficiente. 

  3. No reconocía la discriminación social y el estigma social. 


Uso extensivo del término hibakusha. (opcional en el coloquio cultural)


Más allá de la definición legal de hibakusha en Japón, el uso del término se ha extendido fuera de Japón para referirse a cualquier persona que ha sobrevivido a la exposición a la radiación nuclear, independientemente de la ubicación geográfica o del origen de la fuente. 


El uso extensivo incluiría a: 


  1. Supervivientes de cualquier ensayo nuclear en todo el mundo.

  2. Personas afectadas por accidentes nucleares como Fukushima o Chernóbil.

  3. Individuos afectados por la radiación nuclear durante el ciclo de producción y/o combustión de la energía nuclear. Trabajadores de las centrales nucleares.


En resumen, la distinción principal estriba en que el uso legal se limita a los supervivientes de las dos bombas atómicas reconocidos por el Gobierno de Japón mientras que el uso extensivo abarca a todas las víctimas.




11 de mayo de 2026

¿Quiénes son los hibakusha?

 ¿Qué significa exactamente el término Hibakusha?

Hibabusha es una palabra japonesa cuyo significado  literal es  “persona bombardeada” o “persona afectada por la bomba“. Está formada por “Hibaku”, que significa “ser bombardeado“, y “Sha”, que significa “persona”. 

¿Quiénes son los hibakusha?


El término hibakusha se utiliza para referirse a aquellas personas que sobrevivieron a la explosión atómica de las dos bombas nucleares lanzadas respectivamente, el 6 y el 9 de agosto de 1945 en Hiroshima y en Nagasaki. 


También incluye a quienes sufrieron los efectos de la radiactividad a corto, medio o largo plazo, ya sea por la radiación ionizante o por la lluvia radiactiva, estuviesen o no en el momento del impacto inicial, así como los descendientes directos de los hibakusha. 


Por tanto, la categoría de hibakusha englobaría tanto los “supervivientes” de ambos bombardeos como  quienes fueron afectados por la radiación ionizante o por la lluvia radiactiva, independientemente de la distancia al hipocentro de la explosión y de que estuviesen o no en el momento del impacto. También se incluiría a los fetos de las mujeres expuestas a la radiación así como a los descendientes de los hibakusha. 


Número histórico de hibakusha.


A finales de los años 50, las personas registradas como hibakusha por las autoridades japonesas, eran  unas 650.000 personas. Durante las décadas de 1970 a 1990, el número se redujo de unas 350.000 personas a unas 250.000 personas.


Los supervivientes de ambos bombardeos- conocidos como Niju Hibakusha o “doblemente bombardeados”- fueron de unos 165 según el Museo de la Paz de Hiroshima. Otras fuentes estiman que pudieron ser entre 150 y 200 los que estuvieron en las dos ciudades. Eran, en su mayoría, personas que trabajaban en Hiroshima pero vivían en Nagasaki. Aun así, sólo un superviviente doble fue oficialmente reconocido en 2009, a los 92 años, por el Gobierno japonés: Tsutomu Yamaguchi, un ingeniero de Mitsubishi, que falleció un año después, en 2010. 


 Número actual de  hibakusha.


El último dato disponible, del 2025, es de unos 99.130 hibakusha. La mayoría tenía una edad media de unos 86 años. 


¿Por qué surgió el término?


El surgimiento del término hibakusha responde a 4 motivaciones: 


1- Necesidad de reconocer el daño específico causado por la radiación. 

2- Articular una identidad colectiva entre los afectados.

3- Visibilizar y denunciar la discriminación social y laboral que padecían este colectivo. 

4- Construir y preservar una Memoria Histórica en torno a las víctimas y transmitir su testimonio vital acerca de su experiencia. 





5 de febrero de 2026

Radiografía de Hiroshima y Nagasaki después de los bombardeos atómicos (II)

El jueves 9 de agosto de 1945, 3 días después de la detonación de la bomba “Little Boy”, el bombardero B-29 Bockscar, pilotado está vez por el mayor Charles Sweeney, despegó de la base de Tinian, en las Islas Marianas. Llevaba una bomba de Plutonio-239, apodada Fat Man -Hombre Gordo-, con la intención de lanzarla sobre Kokura como objetivo principal o sobre Nagasaki como objetivo secundario. El plan para esta misión fue prácticamente idéntico al de Hiroshima: El bombardero B-29 Bockstar iría también acompañado de dos B-29 que cumplirían las funciones de apoyo fotográfico, que grabará la explosión y que tomaría fotografías, y técnico, que informaría de las condiciones meteorológicas.
 
La bomba de plutonio ya había sido probada antes del lanzamiento de la bomba atómica en Nagasaki a diferencia de la bomba de uranio de Hiroshima. La primera prueba nuclear- conocida en clave como Prueba Trinity, una bomba de plutonio de 21 kilotones, apodada como Gadget- se realizó el 16 de julio de 1945 en Alamogordo en el desierto de Nuevo México en Estados Unidos. La intención era demostrar la viabilidad del mecanismo de implosión de la bomba atómica porque no estaban seguros que iba a funcionar. Fue la primera detonación de una bomba atómica de la historia. 

Al llegar a la ciudad de Kokura estaba cubierta por las nubes en un 70%. Entonces, decidieron ir a Nagasaki. La bomba “Fat Man” fue lanzada con paracaídas sobre la ciudad, tardando 43 segundos en detonarse a unos 439 metros de altura y a casi 3 kilómetros de distancia del objetivo inicial, que era la fábrica de armas de Mitsubishi. 

A las 11:02, la bomba estalló en el distrito industrial del Valle de Urakami, cerca de la catedral católica más grande de Asia, la catedral de Urakami, convirtiéndose en el hipocentro de la explosión. La mayor parte de la ciudad de Nagasaki quedó protegida de la onda de choque gracias a las colinas que la rodeaban, que amortiguaron considerablemente sus efectos, destruyendo “sólo” el 44% de la ciudad. 

La explosión alcanzó unos 22 kilotones. Generó una temperatura estimada de 3900 grados Celsius y unos vientos huracanados de 1005 km/h. El radio de destrucción fue de 1,6 km, y se extendieron incendios en la parte norte de la ciudad hasta una distancia de 3,2 km del hipocentro. Se calcula que, el porcentaje de edificios destruidos estuvo alrededor del 40%.

En Nagasaki, los efectos de la lluvia negra radiactiva no fueron tan devastadores, debido a la topología del lugar, que limitó la extensión de la área afectada. 

Recuentos de fallecidos y de heridos en Nagasaki.

Se calcula que, inmediatamente después de la explosión, fallecieron unas 40.000 personas. Alrededor de 28.000 eran trabajadores japoneses, 2000 trabajadores esclavos coreanos y 150 soldados japoneses. A finales de 1945 fallecieron otras 30.000 personas por heridas o envenenamiento por radiación. En total, murieron entre 60.000 y 80.000 personas como resultado del ataque y de los efectos de la radiación en Nagasaki. 

Planes para más ataques con bombas atómicas. 

Los Estados Unidos tenían planes para utilizar más bombas atómicas contra otras grandes ciudades japonesas si fuera estrictamente necesario antes de la invasión terrestre prevista en noviembre, en caso de que Japón no aceptara las condiciones de la Declaración de Postdam. Se esperaba tener la próxima bomba atómica lista para ser utilizada la tercera semana de agosto- entre el 17 o 18-, otras tres más en septiembre y otras tres, en octubre. 

Estos planes demostraban que Estados Unidos no sólo había desarrollado un programa experimental de armas nucleares sino que ya había establecido un programa industrial para producirlas en serie. El arma nuclear había dejado de ser un experimento científico: ahora era un producto industrial susceptible de ser fabricado a gran escala. 




15 de enero de 2026

Radiografía de Hiroshima y Nagasaki después de los bombardeos atómicos (I)

La bomba Little Boy en Hiroshima: preparativos, lanzamiento y destrucción.

El lunes 6 de agosto de 1945, el bombardero B-29 Enola Gay, pilotado y comandado por el coronel Paul Tibbets, despegó a las 3 de la madrugada de la base de Tinian, en las Islas Marianas. Llevaba una bomba de Uranio-235, apodada como “Little Boy”- “Niño Pequeño”-. El Enola Gay iba acompañado de dos B-29- “Necessary Evil” y “The Great Artiste”- que cumplirían las funciones de apoyo fotográfico, filmando la explosión y técnico, informando de las condiciones meteorológicas. 

A diferencia de la bomba de plutonio-239, el mecanismo del diseño de la bomba de uranio-235 era sumamente fiable, por lo que se consideró que no hacía falta realizar ninguna prueba nuclear antes de usarla. 

A las 8:15h, lanzaron la bomba atómica “Little Boy” sobre Hiroshima a una altura de 10.450 metros. Explotó a los 55 segundos al alcanzar la altura establecida de unos 600 metros sobre el centro de Hiroshima. Al detonar en el aire, su onda expansiva se dispersaría de forma más uniforme y afectaría así a una mayor área, que si hubiera explotado en el suelo, porque parte de la energía liberada hubiera sido absorbida por el terreno, reduciendo así su capacidad destructiva. Debido al viento se falló en el blanco principal, -el puente Aioi-, explotando justo encima del hospital Shima, convirtiéndolo en el hipocentro de la explosión. 

La ubicación geográfica de la ciudad de Hiroshima determinó la magnitud de los efectos devastadores de la bomba “Little Boy”. Al estar emplazada en un valle, la explosión fue mucho más destructiva que en Nagasaki. La onda de choque y la radiactividad se expandieron a una mayor distancia y a una mayor velocidad en Hiroshima que en Nagasaki, donde las montañas que la rodeaban, actuaron como un muro de contención frente a la tormenta radiactiva. 
 
La detonación del “Little Boy” produjo una explosión equivalente a 15 kilotones- o 15.000 toneladas de TNT-, pese a que se fisionó sólo un 1,38% de los 64 kilos de uranio de la bomba. La bomba atómica “Little Boy” liberó a la atmósfera con la explosión una combinación de onda térmica, seguida de una onda de choque y de radiactividad -radiación ionizante-.   

Se estima que la temperatura superó los 3.000 grados Celsius, creando una bola de fuego de unos 256 metros de diámetro. El radio total de destrucción alcanzó unos 1,6 kilómetros, provocando incendios en una área de unos 11,4 kilómetros cuadrados. El 69% de los edificios quedaron destrozados, convertidos en escombros. La explosión rompió los vidrios de las ventanas de los edificios localizados a una distancia de 16 kilómetros del hipocentro y el estallido pudo sentirse hasta una distancia de 59 kilómetros. 

Por último, alrededor de 45 minutos después de la explosión, cayó una lluvia negra al noroeste de la ciudad. Esta lluvia negra, cargada de polvo, hollín y partículas radiactivas, provocó una contaminación radioactiva en zonas alejadas al hipocentro, afectando a personas, animales, al suelo y al agua. 

Recuento de fallecidos y heridos en Hiroshima.

Entre 70.000 y 80.000 personas murieron evaporadas instantáneamente al explotar la bomba, cerca del 30% de la población de Hiroshima, mientras que otras 70.000 personas resultaron heridas. Cerca del 90% de los médicos y el 93% de las enfermeras murieron o resultaron heridos, porque la mayoría se encontraban en el momento del impacto en el centro de la ciudad. 

La estimación total de muertos a finales de 1945 varía entre 90.000 y 140.000. La falta de recursos médicos explica en parte estas cifras junto a los efectos devastadores de la radiación. Muchos profesionales murieron después de la explosión y los que sobrevivieron ignoraban los efectos de la radiación, por lo que no sabían cómo tratar a las personas heridas o quienes sufrían el Síndrome Agudo por Radiación o Radiotoxemia.  





9 de enero de 2026

Radiografía de Hiroshima y Nagasaki antes de los bombardeos atómicos(II)

Entre el 11 y el 12 de mayo, en el Laboratorio Nacional de Los Álamos, el Comité de objetivos recomendó como candidatas a las ciudades- por este orden- de Kioto, Hiroshima, Yokohama y Kokura para el lanzamiento de la bomba atómica. El objetivo era causar el mayor número de muertes de civiles y provocar un fuerte impacto en la moral de los japoneses y del Gobierno japonés. 

De entre todas, Hiroshima fue seleccionada como primer objetivo porque reunía tres características:
  1. Tenía grandes infraestructuras logísticas - ferrocarril, puentes, carreteras y puerto-.

  2. Contaba con una área urbana densamente poblada.  

  3.  Había permanecido, hasta el momento del lanzamiento, relativamente intacta ante ataques aéreos. 


Al no producirse la rendición incondicional de Japón, se decidió efectuar un segundo lanzamiento. Volvieron a proponerse diferentes ciudades: Niigata, Kokura y Nagasaki. Finalmente, se escogió a Kokura. 


El responsable de fijar la fecha del lanzamiento de la segunda bomba atómica fue el coronel Paul Tibbets, quien la programó inicialmente para el día 11 de agosto en Kokura. Posteriormente, el lanzamiento tuvo que reprogramarse debido a las malas condiciones meteorológicas que se esperaban a partir del día 10 de agosto en Japón, así que se decidió adelantarlo al día 9 de agosto. 


Al llegar a Kokura, la tripulación del B-29 Bockscar no pudo localizar visualmente la ciudad porque estaba mayoritariamente cubierta de nubes y decidieron descartarla. Entonces, se dirigieron a Nagasaki, que era el objetivo secundario.



Radiografía de Hiroshima y Nagasaki antes de los bombardeos atómicos(I)

 ¿Cómo eran las ciudades de Hiroshima y Nagasaki antes del estallido de las bombas atómicas? ¿Por qué fueron seleccionadas para probar el alcance destructivo de la nueva arma? 

Hiroshima es una ciudad japonesa del suroeste de Honshu, la isla principal de Japón, en la región de Chugoku. Es la capital de su prefectura

Hiroshima tenía una población aproximada de unos 350.000 habitantes antes del lanzamiento de Little Boy. Era una ciudad de gran importancia militar y administrativa. Contaba con el Cuartel General del Ejército Imperial japonés, almacenes logísticos y centros de comunicación. Era, además, una ciudad comercial y poseía una universidad. Actualmente, Hiroshima tiene una población de alrededor de 1.200.000 habitantes. 


Nagasaki es una ciudad japonesa situada en la isla de Kyushu, la tercera más grande de Japón. Es la capital de su prefectura


Nagasaki tenía una población de unos 260.000 habitantes antes del lanzamiento de Fat Man. Poseía un importante puerto industrial y naval. Tenía astilleros y fábricas de armamento de la empresa Mitsubishi. Era un centro de exportación y de intercambio comercial y cultural con Europa. Históricamente, había sido el centro católico de Japón desde el siglo XVI. Actualmente, Nagasaki tiene una población de alrededor 400.000 habitantes.