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10 de agosto de 2026

Nihon Hidankyo: La Confederación Japonesa de Organizaciones de Afectados por las Bombas Atómicas y de Hidrógeno.

Tras los bombardeos atómicos, decenas de miles de hibakusha sufrieron durante años graves secuelas físicas, psicológicas y sociales. Muchos padecían enfermedades relacionadas con la radiación y el Gobierno japonés no reconocía oficialmente su situación ni ofrecía atención médica adecuada. 

Además, en la sociedad japonesa de posguerra, existía una fuerte discriminación hacia los hibakusha, pues se creía erróneamente que estaban “contaminados” por la radiación. Como consecuencia, tenían dificultades para conseguir un empleo, para poder casarse y vivían en condiciones de abandono y  aislamiento social. 

Es, en ese contexto, que surge la Nihon Hidankyo que se constituye como una organización fundamental para la protección, la defensa de los derechos de los hibakusha y la construcción de una memoria histórica que conectaba sus experiencias individuales con la lucha colectiva por la paz y el desarme nuclear. 

¿Quiénes son los Nihon Hidankyo?

Nihon Hidankyo es una organización de supervivientes de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, compuesta por hibakusha. 

Nihon Hidankyo es el término japonés abreviado de Nihon Hidansha Kyogikai o Confederación japonesa de Organizaciones de Afectados por las Bombas Atómicas y de Hidrógeno.  

Esta organización representa a 174.080 supervivientes y a sus descendientes, que viven en Japón, Corea y en otros países del mundo. 

Su valor histórico está en haberse convertido en la principal organización de víctimas de armas nucleares del mundo. 




7 de agosto de 2026

Consecuencias a corto, medio y largo plazo de los bombardeos atómicos para los hibakusha:

¿Cuáles fueron las consecuencias sobre la población civil? ¿Qué efectos experimentaron a corto, medio y largo plazo como consecuencia de la explosión y de la exposición directa a la radiación nuclear? 

En líneas generales, las vidas de los hibakusha quedaron marcadas por las secuelas físicas causadas por la explosión y los efectos de la radiación, por las secuelas psicológicas derivadas de sus experiencias traumáticas y por las secuelas sociales que sufrieron por su condición de hibabusha fruto de la estigmatización y de la discriminación social. 

En suma, experimentaron consecuencias a corto, medio y largo plazo que se tradujeron en: secuelas físicas, daños biológicos, deterioro genético, secuelas psicológicas, estigmatización y discriminación social. 

Consecuencias a corto plazo- primeras horas y semanas-. 

Tras la explosión, miles de supervivientes presentaron daños físicas, deterioro genético y daños biológicos:

Ceguera temporal o daños oculares por el destello de la explosión.  

Quemaduras térmicas de tercer grado y lesiones traumáticas provocadas por la onda expansiva y el calor en combinación con la radiación ionizante. 

Cicatrices queloides muy visibles que más adelante se convertirán en un estigma social para los supervivientes.  

Inmunosupresión: la exposición a la radiación puede causar problemas inmunológicos como la inmunosupresión, debilitando la capacidad del cuerpo para defenderse de las infecciones. La exposición a altas dosis de radiación puede dañar la médula ósea y causar un recuento bajo de glóbulos blancos. Sus síntomas son: aumento de riesgo de infecciones, cansancio, fiebre, úlceras o llagas y infecciones recurrentes. 

Efectos hematológicos: desarrollo de anemias aplásicas, leucopenia y fallos medulares. 

Y, el Síndrome Agudo por Radiación -conocido también como radiotoxemia o envenenamiento por radiación- que se manifiesta a través de un conjunto de síntomas causados por la exposición a altas dosis de radiación en un corto período de tiempo. Incluyen síntomas como: náuseas, fiebre, diarrea, caída del cabello, debilidad extrema, hemorragias internas e infecciones. 

Muchos de quienes sobrevivieron a la explosión inicial de la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki fallecieron días o semanas después a causa de la radiación. Lo que les causó la muerte, fue la incapacidad del cuerpo para combatir infecciones recurrentes y reparar células dañadas. 

Consecuencias a medio plazo- meses y años después-.

De 1946 hasta principios de 1950. Los hibakusha desarrollaron diferentes enfermedades:

Leucemia y otros cánceres hematológicos especialmente en niños y adolescentes. Representaban el 46% entre los supervivientes expuestos a la radiación. Se manifestaron al segundo año tras los bombardeos, con un pico máximo entre 4 y 6 años posteriores.

Problemas respiratorios permanentes por inhalación de partículas radiactivas procedentes de la lluvia negra.

Trastornos cardiovasculares vinculados al daño celular por la radiación: infartos, aneurismas y derrames cerebrales. 

Esterilidad, abortos espontáneos y malformaciones congénitas(microcefalia).

Riesgo genético para la descendencia: La radiación podría dañar el material genético de los espermatozoides y óvulos, lo que aumentaría el riesgo de anomalías genéticas en los descendientes de los hibakusha.  

Problemas inmunológicos: A medio plazo, la radiación ionizante genera daño al ADN de las células, que incrementa el riesgo de cáncer y el desarrollo de enfermedades autoinmunes causadas por la inflamación. 

Estas condiciones médicas descritas se vieron agravadas por la malnutrición, la pobreza y la destrucción de los servicios sanitarios en Hiroshima y Nagasaki durante la posguerra y la ocupación norteamericana de Japón (1945-1952). 

Consecuencias a largo plazo- décadas después-. 

A partir de la década de 1950 en adelante. Los hibakusha sufrieron deterioro genético y desarrollo de enfermedades crónicas. Se evaluó si existían efectos intergeneracionales de la radiación en los hijos de los supervivientes. 

Se observó un incremento de cánceres sólidos -pulmón, hígado, estómago, colon y tiroides- con un aumento del 42% de aquellas personas expuestas a la radiación.  

Cataratas y pérdida de visión progresiva.

Envejecimiento acelerado y mayor susceptibilidad a enfermedades degenerativas debido al daño acumulado en el ADN de los supervivientes. 

Efectos intergeneracionales: Las investigaciones de La Fundación para la Investigación de los Efectos de la Radiación(RERF) mostraron que no hubo un aumento significativo en las anomalías congénitas(malformaciones) ni en el índice de cáncer en los hijos de los hibakusha.   

Consecuencias para la salud mental. 

Las secuelas psicológicas derivadas de sus experiencias traumáticas, la estigmatización social que padecieron por su condición de hibakusha y las múltiples discriminaciones que sufrieron a lo largo de sus vidas.  

Sentimiento de culpa del superviviente: muchos supervivientes se preguntaron por qué ellos vivieron mientras que otros murieron. Provocando sentimientos de culpa que les acompañó durante toda la vida.  

Ansiedad y depresión crónica: alimentadas por el miedo a enfermar, por la incertidumbre sobre su futuro y por la discriminación social que sufrieron durante décadas. 

Trastorno de Estrés Postraumático: constantemente revivían el horror de la explosión, la pérdida de sus familiares, amigos o compañeros de trabajo y la visión de los cadáveres carbonizados.  

Trauma intergeneracional: se manifestó en la descendencia de los hibakusha a través de la transmisión de vulnerabilidades emocionales y físicas mediante la herencia genética. El trauma intergeneracional se hereda a través del estrés prolongado que sufren los supervivientes, alterando la expresión de los genes y predisponiendo a sus descendientes a una mayor vulnerabilidad emocional y a una mayor sensibilidad al estrés. 

Memoria traumática colectiva: Muchos hibakusha asumieron el rol de testimonios activos, relatando su experiencia traumática como una forma de procesar el trauma. 

Estigmatización social: el rechazo social dificultó la integración social de los hibakusha, reforzando su aislamiento social. Fueron estigmatizados por su condición de victimas de los bombardeos atómicos. Muchos se negaron a reconocerse como hibakusha por el miedo a ser estigmatizados y a sufrir discriminación social. Fueron concebidos como “personas contaminadas". 

Discriminación social, laboral y matrimonial: Los hibakusha sufrieron diferentes discriminaciones debido a la ignorancia y el miedo a los efectos de la radiación en Japón. Se creía que eran hereditarios o contagiosos. Las discriminaciones fueron: dificultades para conseguir trabajo, para encontrar una pareja, para poder casarse y para ser aceptados como miembros de la sociedad. Estas discriminaciones generaron aislamiento social y un profundo trauma psicológico. 

Aislamiento social: Por miedo y vergüenza, muchos hibakusha optaron por ocultar su condición, evitando decir que eran sobrevivientes de la bomba atómica, aislándose progresivamente cada vez más.

 



11 de mayo de 2026

¿Quiénes son los hibakusha?

 ¿Qué significa exactamente el término Hibakusha?

Hibabusha es una palabra japonesa cuyo significado  literal es  “persona bombardeada” o “persona afectada por la bomba“. Está formada por “Hibaku”, que significa “ser bombardeado“, y “Sha”, que significa “persona”. 

¿Quiénes son los hibakusha?


El término hibakusha se utiliza para referirse a aquellas personas que sobrevivieron a la explosión atómica de las dos bombas nucleares lanzadas respectivamente, el 6 y el 9 de agosto de 1945 en Hiroshima y en Nagasaki. 


También incluye a quienes sufrieron los efectos de la radiactividad a corto, medio o largo plazo, ya sea por la radiación ionizante o por la lluvia radiactiva, estuviesen o no en el momento del impacto inicial, así como los descendientes directos de los hibakusha. 


Por tanto, la categoría de hibakusha englobaría tanto los “supervivientes” de ambos bombardeos como  quienes fueron afectados por la radiación ionizante o por la lluvia radiactiva, independientemente de la distancia al hipocentro de la explosión y de que estuviesen o no en el momento del impacto. También se incluiría a los fetos de las mujeres expuestas a la radiación así como a los descendientes de los hibakusha. 


Número histórico de hibakusha.


A finales de los años 50, las personas registradas como hibakusha por las autoridades japonesas, eran  unas 650.000 personas. Durante las décadas de 1970 a 1990, el número se redujo de unas 350.000 personas a unas 250.000 personas.


Los supervivientes de ambos bombardeos- conocidos como Niju Hibakusha o “doblemente bombardeados”- fueron de unos 165 según el Museo de la Paz de Hiroshima. Otras fuentes estiman que pudieron ser entre 150 y 200 los que estuvieron en las dos ciudades. Eran, en su mayoría, personas que trabajaban en Hiroshima pero vivían en Nagasaki. Aun así, sólo un superviviente doble fue oficialmente reconocido en 2009, a los 92 años, por el Gobierno japonés: Tsutomu Yamaguchi, un ingeniero de Mitsubishi, que falleció un año después, en 2010. 


 Número actual de  hibakusha.


El último dato disponible, del 2025, es de unos 99.130 hibakusha. La mayoría tenía una edad media de unos 86 años. 


¿Por qué surgió el término?


El surgimiento del término hibakusha responde a 4 motivaciones: 


1- Necesidad de reconocer el daño específico causado por la radiación. 

2- Articular una identidad colectiva entre los afectados.

3- Visibilizar y denunciar la discriminación social y laboral que padecían este colectivo. 

4- Construir y preservar una Memoria Histórica en torno a las víctimas y transmitir su testimonio vital acerca de su experiencia.