¿Qué es la religión?
Dokushô Villalba hace una aproximación al sentido primigenio del término
religión. Etimológicamente,
religión procede del latín "religare" que significa
"volver a unir". Este significado de religión guarda una relación con la palabra
yoga que significa
"aquello que une". De esta manera, "lo religioso" sería aquello
"que nos vuelve a unir", "que nos devuelve a un estado de Unidad". "¿
Unir o reunir qué con qué?" Se puede responder a esta pregunta con otra pregunta: ¿Por qué surgió el sentimiento religioso? El
sentimiento religioso surge en el
hombre primitivo y con el
nacimiento de la
conciencia individual. Esta conciencia individual va acompañada de la
angustia del yo separado del Todo. Esta
separatividad podría representar- a ojos de
Dokushô Villalba-
"la caída y la expulsión del paraíso de la fusión inconsciente con el Todo, separación que es origen de la angustia existencial". La base del sentimiento religioso es el
anhelo de liberación de esa
angustía del yo separado. Este sentimiento religioso es inherente a la propia existencia humana y todos los seres humanos experimentamos este anhelo de liberación.
Este
sentimiento de anhelo de liberación se ha traducido en el
desarrollo de dos tipos de espiritualidad: la
Espiritualidad Lakotara y la
Espiritualidad Laukika. Podríamos considerarlas como dos formas de
religiosidad, que no se excluyen entre sí, y, que pueden complementarse en una determinada tradición religiosa. Veamos en qué consiste cada una de estas espiritualidades.
La
Espiritualidad Lakotara es de carácter
trascendente, es decir, busca la trascendencia de ese yo separado, que hemos mencionado con anterioridad,
"facilitando el acceso y la consolidación de un estado de conciencia de unidad no-dual, más allá del yo". Por tanto, busca alcanzar un
estado de conciencia unitaria que disuelva la
dualidad. Desde la
espiritualidad lokotara, el término
religión significa fundir la
conciencia del
individuo con el
Todo y experimentar la
no-dualidad. Históricamente, la espiritualidad lokotara ha sido un fenómeno minoritaria en las tradiciones religiosas.
La
Espiritualidad Laukika proporciona significado y sosiego al yo separado a través del fortalecimiento de la
identidad colectiva -o individual- mediante un determinado
sistema de creencias, de ritos, de valores y de símbolos. La práctica de esta espiritualidad está conformada por un conjunto de rituales que actúan como
"narcóticos amortiguadores de la angustia existencial", pero que no la disuelven por completo. Para esta tradición religiosa, la
espiritualidad significa unir- cohesionar- la propia individualidad con otras individualidades en un
sistema de creencias que fortalezca
"la identidad individual, social y étnica".
En resumen, la
espiritualidad lokotara ayuda a
trascender el yo separado y la visión que el yo tiene del mundo y la
espiritualidad laukika ayuda a sentirse más
integrado en la propia individualidad y a vivir mejor en el mundo. En casi todas las religiones conviven ambas formas de espiritualidad. A veces, una
tradición religiosa lokotara termina por convertirse con el paso del tiempo en una
religiosidad laukida. También en un individuo pueden convivir ambas
formas de espiritualidad.
El sentimiento religioso es común a todos los seres humanos. ¿Alguién lo duda? Su carácter es
universal. Este sentimiento religioso está detrás del nacimiento de las diversas
tradiciones religiosas de la humanidad. El origen se encuentra en una
experiencia trascendente- por tanto, lokotara-. Alguien- normalmente, el fundador/es de una tradición religiosa- ha experimentado un estado
no-dual. Esta experiencia puede suceder- desde el punto de vista de Dokushô Villalba- de 2 formas:
- Espontániamente.
- Conscientemente buscada y obtenida a través de una "determinada técnica psico-fisio-espiritual".
Si la
experiencia religiosa ha surgido de manera espontánea, se convierte en una
espiritualidad laukida. Si, por
el contrario, la
experiencia religiosa ha sido buscada y facilitada por determinadas técnicas- meidtación,yoga,...- el fundador/es- tal com hemos dicho antes- puede transmitir a los demás dichas técnicas para que puedan experimentar esa "experiencia religiosa" de
unicidad y de
fusión con el Todo. Esta experiencia religiosa se convierte en una
espiritualidad lokotara.
Ahora bien, ¿Qué aspectos positivos y negativos tienen estas tradiciones religiosas? Desde el punto de vista positivo, cualquier
tradición religiosa vehicula un
sistema de valores que constituye un patrimonio religioso de la humanidad. Y, como tal, es la expresión viva de la diversidad religiosa del género humano. En el lado negativo, las tradiciones religiosas están sujetas a la contingencia- al paso del tiempo- porque han nacido en un determinado contexto geográfico, en un marco sociocultural y en una época histórica específica. ¿Alguien cuestiona esta contingencia de las tradiciones religiosas? Esta contingencia cuestiona la tendencia- legítima o no- a extrapolar los
valores "propios" de una tradición religiosa a
valores universales atemporales. Otro aspecto negativo es la desaparición de las tradiciones religiosas laukikas porque éstas se ciñen a un marco social, cultural y histórico determinado. Mientras las tradiciones religiosas lokotaras necesitan desprenderse cíclicamente de la contingencia con el fin de facilitar
"la experiencia de lo Incondicionado". La
contingencia de las
tradiciones religiosas me lleva a una reflexión: la imposibilidad de universalizar "valores propios" de tradiciones religiosas específicas y el cuestionamiento de los
valores propios- por tanto, del
cambio de valores- para la
perdurabilidad de esas tradiciones religiosas.
Y, ¿de las instituciones religiosas?
Dokushô Villalba habla de tres aspectos: el
objetivo último de las instituciones religiosas, el
carácter materialista de las instituciones religiosas y la
encarnación de las tradiciones religiosas en instituciones. El
objetivo de toda
institución religiosa es la de preservar la experiencia del fundador/es a través de la tradición religiosa o bien a través del
cuerpo doctrinal y el
sistema de creencias que constituye esa tradición religiosa. Las instituciones religiosas son la
materializacón de la
religiosidad. Por ello, las
instituciones religiosas están sujetas al
deterioro, a la
corrupción no sólo por la propia
condición humana- somos seres corruptibles, y, deteriorables- sino también provocado por el
paso del tiempo y por las
circunstancias sociales, políticas y económicas- es decir, una vez más, por la contingencia-. Por último, las
instituciones religiosas son la
corporización de la religiosidad. En este sentido, las
instituciones religiosas- como el cuerpo-"envejecen", se "deterioran", se "anquilosan" y acaban muriendo. Este hecho refleja el
proceso vital de cualquier institución religiosa. No podemos rechazar las instituciones religiosas porque es, como si rechazaramos, el cuerpo envejecido o deteriorado por el
paso del tiempo. Otra cosa, desde mi punto de vista, es prescindir de las instituciones religiosas para vivir directamente el fenómeno religioso y/o espiritual. Eso, efectivamente, es otro cantar.
¿Cuál es el origen de la actual crisis? ¿Por qué están afectadas las tradiciones e instituciones religiosas?
"Todos sabemos que tanto las causas como los síntomas de esta crisis son complejos y numerosos y que alcanzan los ámbitos políticos, económicos, sociales, culturales, individuales e instituciones, y que las mismas tradiciones e instituciones religiosas se hayan sumidas también en la crisis."
La
crisis de civilización, que tiene su origen en la cultura occidental de "base greco-judeo-cristiana", se gestó a partir del
Renacimiento y ha culminado en la actual
globalización neoliberal. ¿Cuál ha sido la evolución? Hasta el Renacimiento, la tradición religiosa judeocristiana fue el principal marco de referencia de la sociedad occidental. En ese contexto, las Iglesias funcionaron como "religiones legítimas", cohesionando social y culturalmente a la población, a lo largo de la Edad Media. Durante ese periodo, el
pensamiento religioso era la
única forma aceptable de
ver, pensar y
conocer el mundo. El
Renacimiento marcó la emergencia de la
razón y del
método científico como nuevas formas de conocimiento. La
fe religiosa representada por la Iglesia y la
razón representada por pensadores, filósofos, científicos entraron en conflicto. Ya no había una única forma de aproximarse al conocimiento. Desde entonces, este conflicto ha continuado y continua sin visos de solución. El
Racionalismo y el
pensamiento científico han ido socavando los cimientos de la religión basados en la fe y en las creencias. La
Revolución Industrial, por un lado, y el
Positivismo racionalista, por otro lado, así como el
Individualismo surgido de la
Revolución Francesa, supusieron el desbancamiento de los símbolos de cohesión social de la Iglesia.
Occidente se adentró en una senda de desarrollo material que ha continuado hasta la actualidad. Así, hasta llegar a la actual
religión del dinero y del
dios mercado, religión que está exportandose a través de la
globalización neoliberal. ¿Qué ha supuesto este hecho? Al deshacernos de las tradiciones y de las instituciones religiosas, nos deshacemos, al mismo tiempo, de la
espirtualidad, quedándonos con la visión
materialista de la realidad. Hemos dejado paso a nuevas formas de religiosidad- o pseudoreligiosidad- entre ellas, el culto al
Dios Dinero que profesa de la
Religión del Mercado.
¿En qué consiste el culto al Dios Dinero?
¿Qué es la Religión del Mercado?
El culto al
Dios Dinero es
"la religión secular de nuestros tiempos." El dinero es un símbolo de redención religiosa. ¿De qué? de
"la necesidad religiosa de redimirnos de nuestro sentimiento de separatividad". ¿Nada nuevo, verdad? La
compulsión por el dinero es una
reacción laukida de amortiguar la
angustia del
yo separado. El dinero en sí no tiene ningún valor intrínsico. Es un medio de
transacción. El problema surge cuando el dinero se convierte en
un fin en sí mismo, surge entonces la
compulsión por el dinero. Todas las cosas valiosas de la vida se convierten en medios para lograr un fin- el dinero-. Al perder ese contacto, nos centramos en la
acumulación de dinero. El dinero se ha convertido en la forma de "ser alguien", de hacer frente a la intuición inconsciente de que
"en realidad no somos nada" sino
"seres plenamente insertos en una totalidad plena". Buscamos la confirmación de que somos "alguien", acumulando dinero. Algo del todo incierto.
Se trata de una ilusión. El
dinero es el
dios de la religión del mercado y la
producción- consumo es su principal
rito- claro está-
pseudorreligioso. Nos hemos convertido a la religión del mercado con sus respectivos
10 mandamientos- como si se tratará de la Biblia misma-.
¿Cómo salir del vacío espiritual, que trata de ser llenado por el culto al dinero, de la religión del mercado?
En primer lugar, cómo muy bien apunta
Dokushô Villalba, debe producirse una transformación interna de las personas. La mera transformación de las estructuras políticas o económicas, sin esta previa transformación sólo conduce a cambios de decoración. Cambios que no sirven - o sirven bien poco- para salir de ese vacío espiritual de la religión del mercado. Por otra parte, la acción política está gravemente deteriorada. Los políticos no utilizan la política como servicio al pueblo sino como un medio de alcanzar poder, fortuna o prestigio. No sirven al pueblo sino al capital. En ese sentido, el poder político se ha convertido en un vasallo del poder económico. La mayoría de los políticos son meros "gestores públicos" de la religión del mercado.
¿Qué podemos hacer al respecto? Necesitamos una
nueva manera de hacer política y
nuevos políticos dotados de una
visión trascedente e
inmanente de la realidad. Quienes tienen que gestionar los asuntos públicos posean una
visión trascendente y
ennoblecedora de la naturaleza y del lugar que ocupa la vida y el ser humano en ella. Esta es la propuesta de
Dokushô Villalba para la acción política.
¿Cómo se materializa esta acción política en las tradiciones espirituales? Las
tradiciones espirituales lokotaras enseñan que la
transformación debe operar
desde el interior de las
conciencias. Sólo esa transformación interna puede apuntalar una transformación externa. Esta
transformación interna es facilitada por las grandes
tradiciones espirituales.
En los orígenes de la cultura occidental existían los
misterios griegos de Eleusis que cumplían esta función. El mundo griego y romano bebió de las
fuentes de los
misterios griegos de
Eleusis durante más de 2000 años. En la obra,
El Camino a Eleusis, habla sobre las
prácticas religiosas entorno a esos
misterios eleusinos. ¿En qué consistían? En la
ingesta de
Kykeon, una bebida hecha de cebada y póleo
"entre cuyos ingredientes se encuentraba el hongo Claviceps purpurea, un parásito del centeno y de otros cereales como la cebada y el trigo, conocido popularmente como el cornezuelo del centeno. (...) el cornezuelo es una rica fuente de alcaloides con aplicaciones farmacológicas".Podemos concluir- muy irónicamente-que el origen de la inspiración de los padres de la civilización occidental fue una
experiencia trascendental facilitada por el
ácido lisérgico en el
marco de los
misterios eleusinos.
Este ejemplo, nos muestra la necesidad urgente de "atravesar el caparazón" de la
modernidad, que han formado el
secularismo, el
racionalismo, el
cientificismo, el
materialismo y el
consumismo, para provocar una transformación interna de las personas a través de experiencias espirituales facilitadas por disciplinas tradicionales- meditación zen,...- o bien por sustancias- como la Kykeon..-.
Por último, los misterios de Eleusis así como toda verdadera iniciación en la trascendencia de la realidad, que pueden facilitar las
tradiciones espirituales lokotoras, implican una
muerte psicológica y
espiritual. Sólo mediante esta muerte puede nacer un nuevo ciudadano y una "nueva estirpe de hombres públicos".
