15 de enero de 2026
Radiografía de Hiroshima y Nagasaki después de los bombardeos atómicos (I)
9 de enero de 2026
Radiografía de Hiroshima y Nagasaki antes de los bombardeos atómicos(II)
Entre el 11 y el 12 de mayo, en el Laboratorio Nacional de Los Álamos, el Comité de objetivos recomendó como candidatas a las ciudades- por este orden- de Kioto, Hiroshima, Yokohama y Kokura para el lanzamiento de la bomba atómica. El objetivo era causar el mayor número de muertes de civiles y provocar un fuerte impacto en la moral de los japoneses y del Gobierno japonés.
Tenía grandes infraestructuras logísticas - ferrocarril, puentes, carreteras y puerto-.
Contaba con una área urbana densamente poblada.
Había permanecido, hasta el momento del lanzamiento, relativamente intacta ante ataques aéreos.
Al no producirse la rendición incondicional de Japón, se decidió efectuar un segundo lanzamiento. Volvieron a proponerse diferentes ciudades: Niigata, Kokura y Nagasaki. Finalmente, se escogió a Kokura.
El responsable de fijar la fecha del lanzamiento de la segunda bomba atómica fue el coronel Paul Tibbets, quien la programó inicialmente para el día 11 de agosto en Kokura. Posteriormente, el lanzamiento tuvo que reprogramarse debido a las malas condiciones meteorológicas que se esperaban a partir del día 10 de agosto en Japón, así que se decidió adelantarlo al día 9 de agosto.
Radiografía de Hiroshima y Nagasaki antes de los bombardeos atómicos(I)
¿Cómo eran las ciudades de Hiroshima y Nagasaki antes del estallido de las bombas atómicas? ¿Por qué fueron seleccionadas para probar el alcance destructivo de la nueva arma?
Hiroshima tenía una población aproximada de unos 350.000 habitantes antes del lanzamiento de Little Boy. Era una ciudad de gran importancia militar y administrativa. Contaba con el Cuartel General del Ejército Imperial japonés, almacenes logísticos y centros de comunicación. Era, además, una ciudad comercial y poseía una universidad. Actualmente, Hiroshima tiene una población de alrededor de 1.200.000 habitantes.
Nagasaki es una ciudad japonesa situada en la isla de Kyushu, la tercera más grande de Japón. Es la capital de su prefectura.
8 de enero de 2026
El diario de Hiroshima de un médico japonés: Análisis temática del libro(II).
Aquí, tenéis la segunda parte del análisis de la temática del libro "El diario de Hiroshima de un médico japonés" de Michihiko Hachiya.
5. Solidaridad y compasión
En medio del horror, surgen actos espontáneos de solidaridad: compartir alimentos, vendar heridas, enterrar cuerpos desconocidos.
La comunidad hospitalaria se sostiene en una ética silenciosa: “cuidar a los demás, aunque no quede nada que ofrecer”.
Hachiya subraya que la bondad humana no desaparece ni siquiera cuando el mundo parece haber terminado.
En ese sentido, el libro se convierte también en un elogio del espíritu humano ante la adversidad.
6. La memoria como deber
El diario no solo busca registrar hechos médicos: es un acto de memoria moral.
Hachiya sabe que escribe para el futuro, para que nadie olvide lo que ocurrió en Hiroshima.
Su relato es una advertencia sobre el poder destructivo del conocimiento sin conciencia ética.
La memoria aquí tiene un sentido doble: preservar la verdad y evitar su repetición.
Es un testimonio que une ciencia, ética y compasión, y que todavía hoy se lee como una voz contra el olvido.
7. Esperanza y reconstrucción
En los últimos días del diario, se percibe una leve corriente de esperanza.
Comienzan a llegar materiales, los supervivientes se ayudan, los niños vuelven a jugar.
La vida renace tímidamente entre las ruinas.
No hay un final feliz, pero sí un final humano: el deseo de seguir viviendo y aprender del dolor.
La esperanza de Hachiya no está en la fe religiosa, sino en la posibilidad de volver a cuidar, enseñar y recordar.
8. Dimensión ética y filosófica
La reflexión más profunda del diario es moral:
¿Qué significa ser humano después de Hiroshima?
Hachiya no condena con odio, pero sí con lucidez: lo que ha ocurrido supera cualquier justificación bélica.
El científico y el ciudadano se enfrentan a una misma responsabilidad: poner límites a la ciencia cuando amenaza la vida.
Su testimonio se convierte en un alegato contra la guerra, contra la indiferencia y contra la deshumanización técnica.
Conclusión general
El Diario de Hiroshima de un médico japonés es más que un testimonio histórico:
es una crónica del alma humana en el límite de su resistencia.
Hachiya logra unir tres miradas —la del médico, la del hombre y la del testigo— para dejar constancia de que, incluso en el centro de la devastación, la compasión, la memoria y la ciencia pueden coexistir.
18 de diciembre de 2025
El diario de Hiroshima de un médico japonés: Análisis temática del libro(I)
20 de noviembre de 2025
¿De qué va El diario de Hiroshima de un médico japonés?
El diario de Hiroshima de un médico japonés está estructurado como un diario personal del médico japonés Michihiko Hachiya, que abarca desde el 6 de agosto al 30 de septiembre de 1945, dividido en diferentes entradas fechadas, no en capítulos convencionales.
A continuación, presento un resumen cronológico y temático esquematizado:
6 de agosto de 1945 – La explosión
A las 8:15 a. m., Hachiya está en su casa, a 1,5 km del epicentro.
Un destello cegador lo derriba; su casa se desintegra.
Herido y desnudo, intenta llegar al hospital a pie, entre ruinas y cuerpos quemados.
Describe el silencio, el polvo, las llamas y la sensación de haber sobrevivido a algo incomprensible.
Al llegar al hospital, lo encuentra semidestruido, con médicos y enfermeras también heridos.
El día termina en medio del caos, sin agua ni medicinas.
7–10 de agosto – Los primeros días
El hospital se convierte en un refugio improvisado.
Hachiya y los pocos médicos disponibles atienden a los heridos con recursos mínimos.
Observa quemaduras graves y heridas que no cicatrizan.
Los pacientes mueren de forma repentina, incluso aquellos que parecían mejorar.
Aparece la fiebre alta, la debilidad y hemorragias inexplicables.
El médico empieza a sospechar que hay un fenómeno desconocido, sin saber que se trata de radiación.
11–15 de agosto – La rendición y el desconcierto
Continúan llegando víctimas desde las zonas más próximas al hipocentro.
La ciudad está irreconocible; el aire huele a ceniza y carne quemada.
Hachiya describe la desesperación moral y la impotencia ante los enfermos.
El 15 de agosto, todos escuchan por radio el mensaje del emperador Hirohito anunciando la rendición.
El hospital entero escucha en silencio, con lágrimas, confusión y alivio.
Muchos no comprenden del todo que la guerra haya terminado.
16–20 de agosto – La enfermedad misteriosa
Se generalizan los síntomas: pérdida de cabello, manchas púrpuras, diarreas y hemorragias.
Los médicos llaman a este cuadro “enfermedad atómica” sin comprender su naturaleza.
Hachiya describe los primeros intentos de clasificar los síntomas y buscar tratamientos paliativos.
La población muestra una mezcla de resignación, miedo y solidaridad.
Comienzan los rumores sobre “la bomba nueva” que destruye cuerpos sin tocar las casas (una confusión inicial).
21–25 de agosto – El agotamiento
El personal médico está exhausto; algunos colegas mueren por exposición previa.
Se agudiza la escasez de alimentos y medicinas.
Hachiya relata cómo los doctores improvisan curas con hierbas o agua salada.
Los cuerpos se acumulan sin poder ser enterrados con dignidad.
Reflexiona sobre la ética del deber médico: curar aunque no haya esperanza.
26–31 de agosto – Los síntomas de radiación
Se confirma que la enfermedad es consecuencia de una radiación invisible.
Observan que quienes estuvieron más cerca del hipocentro mueren antes.
Hachiya describe con detalle clínico los efectos: fiebre persistente, encías sangrantes, caída total del cabello.
Se siente culpable por sobrevivir y escribe sobre la fragilidad de la vida.
Comienza a registrar datos médicos sistemáticamente, anticipando los futuros estudios sobre la radiación.
1–10 de septiembre – Los efectos psicológicos
Los supervivientes presentan traumas mentales y emocionales: pérdida de memoria, pesadillas, ansiedad.
Se retoman lentamente algunas rutinas del hospital.
Llegan equipos médicos de otras zonas de Japón y observadores estadounidenses.
Hachiya nota la curiosidad científica de los visitantes, pero le molesta la falta de empatía ante el sufrimiento humano.
Reflexiona sobre la dignidad de los hibakusha (supervivientes de la bomba).
11–20 de septiembre – Reconstrucción y duelo
Empieza la limpieza de la ciudad, la quema de cadáveres y la búsqueda de familiares.
El hospital recibe materiales nuevos, pero las secuelas físicas y morales son profundas.
Algunos pacientes comienzan a mejorar lentamente, otros mueren por infecciones secundarias.
Hachiya escribe sobre la tristeza persistente y el valor de quienes siguen viviendo.
21–30 de septiembre – Esperanza contenida
La vida intenta reorganizarse: niños jugando, pequeños mercados, los primeros trenes.
Los médicos siguen estudiando los casos de irradiación.
Hachiya reflexiona sobre el futuro: la bomba ha cambiado la historia de la humanidad y de la medicina.
El diario termina con una nota de serenidad, sin triunfalismo, pero con esperanza en la compasión y en la ciencia.