La bomba Little Boy en Hiroshima: preparativos, lanzamiento y destrucción.
El lunes 6 de agosto de 1945, el bombardero B-29 Enola Gay, pilotado y comandado por el coronel Paul Tibbets, despegó a las 3 de la madrugada de la base de Tinian, en las Islas Marianas. Llevaba una bomba de Uranio-235, apodada como “Little Boy”- “Niño Pequeño”-. El Enola Gay iba acompañado de dos B-29- “Necessary Evil” y “The Great Artiste”- que cumplirían las funciones de apoyo fotográfico, filmando la explosión y técnico, informando de las condiciones meteorológicas.
A diferencia de la bomba de plutonio-239, el mecanismo del diseño de la bomba de uranio-235 era sumamente fiable, por lo que se consideró que no hacía falta realizar ninguna prueba nuclear antes de usarla.
A las 8:15h, lanzaron la bomba atómica “Little Boy” sobre Hiroshima a una altura de 10.450 metros. Explotó a los 55 segundos al alcanzar la altura establecida de unos 600 metros sobre el centro de Hiroshima. Al detonar en el aire, su onda expansiva se dispersaría de forma más uniforme y afectaría así a una mayor área, que si hubiera explotado en el suelo, porque parte de la energía liberada hubiera sido absorbida por el terreno, reduciendo así su capacidad destructiva. Debido al viento se falló en el blanco principal, -el puente Aioi-, explotando justo encima del hospital Shima, convirtiéndolo en el hipocentro de la explosión.
La ubicación geográfica de la ciudad de Hiroshima determinó la magnitud de los efectos devastadores de la bomba “Little Boy”. Al estar emplazada en un valle, la explosión fue mucho más destructiva que en Nagasaki. La onda de choque y la radiactividad se expandieron a una mayor distancia y a una mayor velocidad en Hiroshima que en Nagasaki, donde las montañas que la rodeaban, actuaron como un muro de contención frente a la tormenta radiactiva.
La detonación del “Little Boy” produjo una explosión equivalente a 15 kilotones- o 15.000 toneladas de TNT-, pese a que se fisionó sólo un 1,38% de los 64 kilos de uranio de la bomba. La bomba atómica “Little Boy” liberó a la atmósfera con la explosión una combinación de onda térmica, seguida de una onda de choque y de radiactividad -radiación ionizante-.
Se estima que la temperatura superó los 3.000 grados Celsius, creando una bola de fuego de unos 256 metros de diámetro. El radio total de destrucción alcanzó unos 1,6 kilómetros, provocando incendios en una área de unos 11,4 kilómetros cuadrados. El 69% de los edificios quedaron destrozados, convertidos en escombros. La explosión rompió los vidrios de las ventanas de los edificios localizados a una distancia de 16 kilómetros del hipocentro y el estallido pudo sentirse hasta una distancia de 59 kilómetros.
Por último, alrededor de 45 minutos después de la explosión, cayó una lluvia negra al noroeste de la ciudad. Esta lluvia negra, cargada de polvo, hollín y partículas radiactivas, provocó una contaminación radioactiva en zonas alejadas al hipocentro, afectando a personas, animales, al suelo y al agua.
Recuento de fallecidos y heridos en Hiroshima.
Entre 70.000 y 80.000 personas murieron evaporadas instantáneamente al explotar la bomba, cerca del 30% de la población de Hiroshima, mientras que otras 70.000 personas resultaron heridas. Cerca del 90% de los médicos y el 93% de las enfermeras murieron o resultaron heridos, porque la mayoría se encontraban en el momento del impacto en el centro de la ciudad.
La estimación total de muertos a finales de 1945 varía entre 90.000 y 140.000. La falta de recursos médicos explica en parte estas cifras junto a los efectos devastadores de la radiación. Muchos profesionales murieron después de la explosión y los que sobrevivieron ignoraban los efectos de la radiación, por lo que no sabían cómo tratar a las personas heridas o quienes sufrían el Síndrome Agudo por Radiación o Radiotoxemia.