4 de enero de 2012

Tariq Ramadan: Manifiesto por un nuevo nosotros

 
"Nuestras sociedades tienen necesidadde un nuevo "nosotros". Un "nosotros" que reúna a hombresy mujeres, a ciudadanos de toda religión o sin ella que luchen unidos contra las contradicciones de su sociedad, por el derecho al trabajo, la vivienda y el respeto y contra el racismo, la discriminación y cualquier tipo de violación de la dignidad humana. Ese "nosotros" debe representar, a partir de ahora, una unión y una dinámica de ciudadanos que, confiando en sus valores, defienden el pluralismo de su sociedad común y, respetando las identidades plurales, deciden combatir juntos en aras de los ideales que comparten en el seno de su sociedad. Ciudadanos integrados, fieles y críticos que, para enfrentarse a la evolución del miedo, emprenden una revolución de la confianza. Es así como, frente a la emoción y las reacciones epidérmicas, es decir, histéricas, acaba imponiéndose la razón, el diálogo serio, la escucha y la razón, la visión razonable de cuestiones sociales complejas y difíciles".

"Manifiesto por un nuevo nosotros" de Tariq Ramadan es el último artículo del libro Espiritualidad y política.
"Hay motivos para estar preocuparnos." Así es, como empieza el artículo de Tariq Ramadan. ¿Por qué hay motivos para estar preocupados? Existen indicios que hacen pensar, que efectivamente, algo está sucediendo, y, que es motivo de preocupación para Tariq Ramadan. Algo que afecta directamente a los musulmanes que viven en las sociedades occidentales. ¿Qué llama la atención a Tariq Ramadan? ¿Qué está sucediendo en las sociedades occidentales? ¿Cuál es la implicación de los musulmanes? La situación de los musulmanes en las sociedades occidentales no ha sido fácil. Y, especialmente, sobre todo después del 11 de septiembre de 2001. Parece haber empeorado la relación de los musulmanes con sus conciudadanos no-musulmanes, que, junto a las continuas tensiones migratorias en esas sociedades, han convertido a los musulmanes y al Islam, en la expresión de una amenaza latente, que puede llegar a estallar virulentamente en un conflicto que va más allá de un conflicto social. El resultado es la instalación del miedo en esas sociedades.

Las sociedades occidentales están atrevesando un periodo de cuestionamiento profundo de la identidad nacional. A esto, cabe añadir las tensiones ligadas a la integración- ¿integracionismo?- de los "inmigrantes" en términos generales y a los debates sobre el papel de los musulmanes en esas sociedades occidentales. ¿Qué hay detrás de eso? Lo que hay detrás es una crisis identitaria, es decir, una crisis en nuestro proyecto colectivo como sociedades occidentales. Una crisis que tiene mucho ver con nosotros mismos y nuestra posición en el mundo. Sufrimos una crisis en nuestra identidad nacional. ¿Quiénes somos? No hay una respuesta clara. Ese no "encontrarse" como sociedades occidentales, como consecuencia de la entrada en crisis de ese proyecto común llamado occidente- principios y valores-, hace que proyectemos nuestras inseguridades y nuestros miedos a los musulmanes que viven entre nosotros.

Esta situación lleva a los musulmanes a una disyuntiva: o bien, adoptar una actitud de sumisión y declararse públicamente una víctima de la sociedad, o bien, enfrentándose directamente al problema, y, hacer lo que esté en sus manos para cambiar la situación. Es decir, estamos frente a un dilema existencial que puede promover actitudes reactivas ante una situación discriminatoria o bien puede fomentar actitudes proactivas ante esa situación. Nadie puede tomar una decisión por ellos. Como bien dice, Tariq Ramadan " la pelota está en su cancha y nada cambiará, en el fondo, si no deciden enfrentarse, de manera constructiva, a las críticas y autocríticas y empiezan a responder a la lenta evolución del miedo". La clave está en la concienciación de la situación de vulnerabilidad de los musulmanes en las sociedades occidentales y en la adopcion de una actitud prospectiva, que haga frente a los miedos y a los temores que se han depositado en esas sociedades, con una "revolución de la confianza" en los corazones de los musulmanes. "Revolución de la confianza" que es, como veremos más tarde, una de las aportaciones de Tariq Ramadan al artículo, y, sin esta revolución de la confianza no puede construirse  un nuevo "nosotros".

La presencia de millones de musulmanes en los países occidentales ha obligado a la población de esos países a reconocer que sus sociedades han cambiado:
  1. La homogeneidad cultural es un concepto obsoleto.
  2. La identidad es un asunto complejo.
  3. La heterogeneidad social es un ideal difícil de alcanzar cuando se multiplican los problemas sociales.
Estos cambios en las sociedades occidentales lleva a Tariq Ramadan a formularse estas preguntas:
- "¿Pueden los musulmanes vivir en sociedades secularizadas?"
- "¿Sus valores son compatibles con los de la democracia?"
- "¿Pueden luchar contra las escandalosas conductas que, en ocasiones, se llevan a cabo en su nombre( como el terrorismo, la violencia doméstica, el matrimonio forzoso,etc)?"
- Y,"¿Pueden salir de los guetos sociales en los que cada vez hay más paro, inseguridad y marginación?"
La formulación de estas preguntas- u otras-  no es un hecho superfluo, sino todo lo contrario, responde a una motivación interna del autor: ¿Pueden ser ciudadanos de pleno derecho y asumir su propio destino en las sociedades occidentales? Para Tariq Ramadan, los musulmanes deben asumir y expresar la confianza que tienen en sí mismos, en sus valores y en su capacidad de vivir en el seno de esas sociedades occidentales. Habla de una "revolución de la confianza". Esa revolución empieza por la confianza en uno mismo y en las propias convicciones; se trata que asuman su propia herencia cultural y desarrollen una actitud positiva y crítica al respecto.Frente al "miedo legítimo" de sus conciudadanos, los musulmanes "occidentales" no pueden contentarse con minimizar o eludir los problemas. Deben elaborar un discurso crítico que denuncie las lecturas "radicales", "literalistas y/o culturales" de los textos religiosos. En nombre de los principios del Islam debe negarse la instrumentalización de esos textos sagrados para justificar el terrorismo, la violencia doméstica o el matrimonio forzoso. También debemos entender que los problemas sociales como el paro, la marginación, la pobreza y la inmigración no son "problemas religiosos" y nada tienen que ver con el Islam. En otras palabras, debemos negarnos a la "islamización de cuestiones educativas y socioeconómicas", que no requieren de soluciones religiosas, sino políticas.

Una de las formas de responder al "miedo legítimo"según Tariq Ramadan consiste en "deconstruir la problemática sin llegar a desconectar, por ello, los diferentes elementos que la componen. Y, con la expresión "de construir sin desconectar", nos referimos a la necesidad de diferenciar el hecho estricamente religioso de los problemas escolares, sociales o ligados a la inmigración y analizar a continuación el modo en que, en el terreno sociopolítico, se establecen las relaciones de causa y efecto." Es imprescindible comprender cuáles son las causas que explican porque los musulmanes son los más afectados por las diferentes problemáticas sociales.

Junto a eso, que acabamos de mencionar, hay que añadir la instrumentalización del miedo. El discurso del miedo ha tendido a normalizarse en el seno de los partidos políticos de diferentes signos. El origen de esa migración - y nidación posterior- es la ausencia de ideas políticas renovadoras que alienten el pluralismo cultural y que sirvan para luchar contra el paro y la marginación social de la poblacióm musulmana. Afrontar, en suma, el cambio cultural e identario de las sociedades occidentales actuales. Por contra, estos partidos se contentan con la protección de la "identidad nacional", la homogeneidad cultural, la defensa de los "valores occidentales", la imposición de un marco legal estricto "para los extranjeros" y la implantación de leyes para luchar contra el terrorismo. Este tipo de discurso juega con el miedo de las personas. Pero, además introduce una diferenciación malévola: la existencia de una división entre nosotros, los occidentales y ellos, los musulmanes. Esta división, entre unos y otros, conduce a la generación de afirmaciones racistas y xenófobas: Se revisa el pasado negando al Islam toda participación en la formación de la identidad occidental, se somete a los musulmanes a exámenes destinados a verificar su capacidad de "flexibilidad" y acaban imponiéndose leyes destinadas a aumentar la seguridad nacional.

Frente a esta instrumentalización, ¿Cuáles deben ser las acciones de los musulmanes? Deben participar activamente junto a sus conciudadanos en el debate público sobre estos temas y hacerse escuchar y entender. Los ciudadanos deben efectuar un análisis crítico de estos discursos racistas o xenófobos. Es, precisamente, en nombe de los valores de Occidente- justicia, igualdad..- que hay que combatir la generalización de un discurso político que normaliza el racismo, el trato discriminatorio y la estigmatización de una parte de la población- la musulmana-. Se trata de negarse a tener que demostrar la pertenencia a la sociedad, reivindicar nuestros derechos y llevar a cabo una crítica a la política de los gobiernos occidentales.

Los musulmanes pueden aportar la reconciliación de las sociedades con sus propios ideales y/o valores. Hay que valorar cada sociedad comparando sus ideales con el ejercicio práctico de los derechos humanos y la igualdad de trato en esa sociedad. Debemos someter a nuestras sociedades a prueba continuamente, comparando sus discursos con las acciones específicas para alcanzar dichos ideales. Adoptar una actitud autocrítica con respecto a nuestras sociedades.

Este proceso de reconciliación necesita de un nuevo espacio compartido por la ciudadanía. Ese nuevo espacio requiere de un nuevo "nosotros". ¿En qué consiste ese "nosotros"? Ese "nosotros" aúna a ciudadanos que luchan contra las contradicciones de su propia sociedad a favor de los derechos humanos y en contra de cualquier ideología racista o xenófoba. Ese "nosotros" debe representar una unión de ciudadanos que defienden el pluralismo y que deciden combatir juntos a favor de los ideales que comparten. Ciudadanos que, para enfrentarse al miedo, emprenden una revolución de la confianza.

Es, a escala local, donde se juega el futuro de las sociedades occidentales. Es necesario contribuir en la formación de movimientos de iniciativas locales en que ciudadanos de diferentes religiones, culturales y sensibilidades abren espacios de conocimiento mútuo: espacios donde puede florecer esta revolución de la confianza. Los proyectos comunes son los que deben aunar y contribuir a la creación de este nuevo "nosotros" y deben enfrentarnos juntos a cuestiones sociales prioritarias- la educación, la inseguridad o el racismo- que verdaderamente pueden unir a la gente.Como hemos dicho antes, las sociedades occidentales no solucionaran sus problemas sociales, centrándose en una política basada en la seguridad. Al contrario, deben transformar el clima de desconfianza y hacer un discurso crítico sobre la gestión del fenómeno migratorio para encauzar esos problemas.

En suma, son la confianza, a escala local, y el espíritu crítico, a nivel global, los escenarios que fomentan la reconciliación entre civilizaciones. El compromiso ciudadano debe basarse en la revolución de la confianza, la lealtad crítica y en el nacimiento de un nuevo"nosotros"puesto en marcha por movimientos nacionales basados en iniciativas locales.

30 de diciembre de 2011

Joan Antoni Melé: Espiritualidad y Economía

"Éste es el reto que hoy la humanidad tiene ante sí, el reto de salir de la barbarie y redescubrir la dimensión espiritual de la existencia, una dimensión que le debe llevar a la "experiencia" de que todos somos uno. Esa nueva espiritualidad, basada en la libertad y el amor, nos llevará a una nueva economía que pasará del yo al nosotros y que, liberándonos del consumismo, generará recursos para todos y los espacios necesarios para que desarrollemos esa creatividad que nos hace tan humanos, que nos hace tan únicos. Sólo el miedo nos induce a pensar que eso son utopías, pero el entusiasmo, el coraje y el compromiso hacen que las utopías se conviertan en realidad." (Espiritualidad y política, página 173)




Espiritualidad y economía de Joan Antoni Melé es el décimo capítulo de Espiritualidad y política.

La espiritualidad y la economía aparentemente son dos mundos opuestos entre sí. Dos "realidades" antagónicas, que no pueden coexistir simultániamente, porque la existencia de una excluye la otra y viceversa. Muy al contrario, espiritualidad y economía son compatibles entre sí y además son necesarias. ¿Qué es la Espiritualidad? Por espiritualidad, nos referimos "al mundo intangible a nuestros sentidos aunque muy real para nuestra vida interior". Además, otro aspecto de la espiritualidad es su dimensión trascendente: la verdadera naturaleza humana es espiritual. ¿Qué es la economía? Por economía, nos referimos al mundo de los bienes materiales y al mundo del dinero. El dinero es el representante del poder terrenal. De ahí, su consideración como antagónico a la espiritualidad. El dinero ha usurpado toda la atención de la humanidad, en detrimento de la espiritualidad, desterrada de la escena pública y confinada a la marginalidad. El dinero se ha convertido en el nuevo dios del mundo en substitución al dios celestial. 

¿Pueden coexistir en el ser humano? El ser humano es dual: posee una dimensión espiritual y una dimensión material. La dimensión espiritual nos permite darnos cuenta de la existencia de un "yo", que nos lleva a preguntar cuál es el origen y el sentido de la vida. La dimensión material nos conecta con el cuerpo que habitamos y que comporta unas necesidades que nos obliga a trabajar para poder satisfacerlas. La cuestión es ¿cómo consideramos esa dimensión espiritual? Es decir, ¿Qué imagen de la humanidad prevalece en nuestras mentes?

Joan Antoni Melé esboza dos imágenes sobre la humanidad. La primera hace referencia a los relatos y a los textos antiguos de la humanidad. Muy concretamente, recurre al libro del Génesis para explicar la creación del hombre y de la mujer: "hagamos el ser humano a nuestra imagen y semejanza". La idea de fondo es la existencia de una divinidad creadora de la humanidad. Esta primera imagen de la humanidad puede resultar decepcionante: Primero porque sólo somos una imagen de esa divinidad y segundo porque la voluntad de esa divinidad es la de crearnos a imagen y semejanza suya. La segunda imagen de la humanidad cuestiona a la primera: si estuviéramos hechos a imagen y semejanza de la divinidad, eso significaría, que seríamos capaces de ser libres y capaces de amar, y, por tanto, seríamos seres creadores. Nos lleva a cuestionar el concepto de libertad y de verdad: Para ser libres debemos tener la posibilidad de no serlo,y, por tanto, de no seguir los planes de ninguna divinidad. El error y el mal son inherentes a la libertad. La búsqueda de la verdad es la que nos puede llevar a la conquista de esa libertad. En ese proceso de búsqueda debemos perder de vista esa otra "realidad" narrada en los textos religiosos.

A la par de esas imágenes, ¿cómo concebimos al pensamiento y qué tipo de relación establecemos entre pensamiento-conciencia-espiritualidad? Después del Renacimiento, el desarrollo del pensamiento lleva al despliegue de la ciencia. El ser humano es capaz de descubrir las leyes universales que rigen el universo a través del pensamiento. La existencia de leyes universales implica necesariamente "inteligencia", "voluntad", "intención", "orden" o "permanencia". Nos lleva a indagar sobre la autoría del universo. Este proceso "evolutivo" del pensamiento nos conduce al desarrollo de la conciencia individual y, con ésta, el sentimiento de libertad. El ejercicio de esa libertad individual acaba negando la dimensión espiritual de la humanidad, llegando al punto máximo de ruptura con la espiritualidad. Se ha instaurado la necesidad de demostrar científicamente la espiritualidad. Pero, la dimensión espiritual de la humanidad "no se puede demostrar, sólo se puede mostrar,y, si se quiere, experimentar", como apunta Joan Antoni Melé.

Como hemos dicho, la manera de entender al ser humano- las imágenes que nos formamos de la humanidad- determina nuestro comportamiento como sociedad, y, por consiguiente, el modelo social y económico en el que vivimos. El modelo de sociedad capitalista reduce al ser humano a su dimensión material desposeyéndolo de su dimensión espiritual. A partir de esta visión reduccionista, es fácil adivinar cuáles son las consecuencias sociales de este modelo: el darwinismo social. En el modelo capitalista existe un mercado libre en el que impera la ley de la oferta y de la demanda y en el que intentamos maximizar los beneficios y minimizar los costes. El propio mercado es el que regula sus desequilibrios internos y el que nos llevará a un mayor bienestar social. Entonces, ¿Qué sucede? El mercado libre no regula en absoluto sino más bien es el origen de los profundos desequilibrios de la economía globalizada. El capitalismo no es un modelo económico basado en la libertad sino en modos de vida esclavos. El modelo capitalista está creando y sembrando destrucción a doquier, y esto, sólo puede significar que está infrigiendo todas las leyes de conservación de la vida.

Un último apunte es la relación entre economía, trabajo y dinero y su conexión con la espiritualidad.
¿Qué es la economía? La economía es relación entre seres humanos y consiste en la creación de valor a partir del trabajo y de esa relación humana. La economía es relación entre nosotros y la Tierra que nos lo proporciona todo. ¿Y, el trabajo? El trabajo no es una mercancía que compramos y vendemos a cambio de un salario. El trabajo es algo espiritual que permite relacionar nuestra individualidad con el resto de la comunidad, que nos permite salir de nuestro egoísmo, y descubrir, que formamos una unidad orgánica con la humanidad y con la Tierra. Cuando trabajamos con la voluntad de aportar lo mejor de nosotros mismos a la comunidad, desde la libertad individual, entonces comenzamos a dar un sentido a la vida y a sentirnos felices. Esa conciencia global hacia el trabajo debemos hacerla extensiva al resto de actividades económicas. La recuperación de la espiritualidad juega un papel esencial para alcanzar esa conciencia global. A través de la espiritualidad podemos elevarnos por encima del egoísmo y convertirnos en seres libres. Podemos ponerlo en práctica cada vez que utilizamos el dinero. Siempre tenemos la oportunidad de decidir, mirando por nuestro interés y beneficio, o bien, siendo libres y pensando en cómo nuestras decisiones afectarán a los demás. Todo depende de nosotros. ¿No es maravilloso?

Antes de finalizar, no quisiera pasar por alto el último deseo de Joan Antoni Melé: "Esta nueva espiritualidad, basada en la libertad y el amor, nos llevará a una nueva economía que pasará del yo al nosotros y que, liberándonos del consumismo, generará recursos para todos y los espacios necesarios para que desarrollemos esa creatividad que nos hace tan humanos, que nos hace tan únicos.". Quedémonos con este último deseo.Tengamos el valor de llevarlo a cabo sin miedos, liberarando nuestra creatividad y desarrollando nuestra inteligencia a favor de la humanidad.

22 de diciembre de 2011

Antoni Gutiérrez- Rubí: El espíritu de la política

 "El espíritu originario de la política sólo podrá recuperarse con una política más espiritual, moral y responsable. Es decir: personas( políticos, políticas) con mayor calidad de vida interior; prácticas políticas más coherentes y transparentes, y propuestas más responsables, de nueva civilidad. No hay tiempo que perder. La caída libre de legitimidad es crítica y aguda. La reacción debe ser contundente y ejemplar. Está en juego que la política sea la solución o el problema, por su complicidad, debilidad y falta de autoridad. Está en juego la autoridad democrática porque la política ha perdido la autoritas moral. El deterioro es inequívoco. Un nuevo compromiso entre la política formal y la ciudadanía, una segunda oportunidad de relegitimización, a través de un rearme moral y ético de la práctica política, es imprescindible" (Espiritualidad y política, página 104- 105)
El espíritu de la política de Antoni Gutiérrez- Rubí es el sexto capítulo del libro Espiritualidad y política.

 La política está en crisis. Sufrimos una crisis profunda que afecta a la esencia de la política. Su espíritu "originario" está enfermo y presenta un pronóstico reservado. Sólo podrá recuperarse, si incorporamos y revalorizamos la dimensión espiritual y moral de la política y asumimos la responsabilidad social de la política. Antoni Gutiérrez- Rubí lo expresa nitidamente con estas palabras "Es decir: personas(políticos, políticas) con mayor calidad de vida interior; prácticas políticas más coherentes y transparentes, y propuestas más responsables, de nueva civilidad". Estamos ante una tarea titánica a contrareloj. La legitimidad "moral" y "democrática" de la política está en juego. La política puede convertirse en un problema si no recupera su autoridad moral ante la ciudadanía. La quiebra de la autoridad moral de la política como consecuencia de sus debilidades y complicidades con los poderosos, pone en riesgo su autoridad democrática, y a su vez, puede llegar a poner en peligro su autoridad legal. Debe establecerse un nuevo compromiso entre la política y la ciudadanía a través de un proceso de relegitimización de la práctica política.

El panórama es desolador. Estamos pérdidos y nos sentimos confundidos en este mundo en crisis. Vamos a la deriva. Nuestro barco carece de timón y de brújula. El pasaje está atónito. No sabe cómo afrontar la situación. ¿Qué está sucediendo? Estamos describiendo un mundo en crisis en el que la política ha perdido la capacidad de proyectar y de compartir un horizonte común con la ciudadanía, en el que la política ha perdido el timón de mando de la ágora pública y en el que se ha roto el equilibrio tradicional entre el poder político y el poder económico. Ante esta situación, ¿Qué deberíamos hacer? Antoni Gutiérrez- Rubí propone una alternativa "En mi opinión, el mundo necesita recuperar los valores de la Ilustración, para afrontar el futuro. Aquellos que creen en el progreso humano, de todo la humanidad, a través de la razón, la educación y la acción colectiva." Es evidente que hay que asumir un cambio en la democracia formal representativa. No podemos resignarnos ni conformarnos a elegir representantes cada cuatro años para que resuelvan los problemas de los ciudadanos. Hay que asumir que no puede existir un horizonte común compartido sin la contribución individual a ese horizonte colectivo.

¿Cómo podemos hacer frente a esta crisis de la política? Debemos recuperar a juicio de Antoni Gutiérrez- Rubí tres aspectos esenciales: la espiritualidad, la moralidad y la responsabilidad. Estos aspectos están ausentes en la política actual.

Un primer aspecto es la espiritualidad. Existe la necesidad de recuperar la dimensión espiritual porque somos incapaces de hacer frente al vacío. A través de la espiritualidad creemos poder alejarnos de ese sentimiento de vacío interior y poder alcanzar la felicidad. La búsqueda de espiritualidad nos lleva a la confrontación con los representantes políticos. Se produce entonces una ruptura entre la ciudadanía y la política. Percibimos en los políticos una vida interior pobre. Simultaniamente, observamos el descrédito de la política, y especialmente de sus representantes, como consecuencia del deterioro del lenguaje político.

Un segundo aspecto es la moralidad. La política sufre una crisis moral. La quiebra de esa autoridad moral se debe a la incoherencia de la política. La falta de coherencia en el ejercicio de la política motiva la desconfianza de la ciudadanía que se siente impotente ante los políticos. Deben recapacitar y encontrar un punto de equilibrio entre lo que se piensa, se dice y se hace en política. No puede continuar este divorcio. En palabras de Antoni Gutiérrez- Rubí: "Hay que hacer lo que se dice. Decir lo que se piensa. Pensar lo que se hace." Esta coherencia debe trasladarse a la vida pública y privada de los políticos. La ejemplaridad emerge como requisito imprescindible para desempeñar la función pública. La ejemplaridad obliga a un escrutinio permanente de la política y a un ejercicio de transparencia de la actividad política. En este sentido, el liderazgo político ya no es posible sin el liderazgo moral y sin el liderazgo ejemplar. La exigencia de moralidad a los políticos es la única posibilidad de recuperar el prestigio social de la política. La prueba de que la política- y sus representantes- será capaz de ofrecer resistencia a los poderosos e imponer su legitimidad.

Un ultimo aspecto es la responsabilidad. Si queremos soluciones colectivas y horizontes compartidos, sólo podemos conseguirlo desde convicciones profundas que reequilibren la dimensión espiritual y material del ser humano como parte de un nuevo encuentro- compromiso con el planeta y la humanidad. El espíritu de la política debe volver a la comunidad a través de la política en red. Representa mejor que la jerarquía tradicional ese nuevo espíritu de la política porque conecta con la actual sociedad digital. La responsabilidad debe afectar sin duda al ejercicio de la democracia interna de los partidos políticos y al debate dentro del seno de esas formaciones.

14 de diciembre de 2011

Jordi Pigem: Un mundo nuevo quiere nacer

"El mundo de hoy es insostenible. Se acaba.
Pero un mundo nuevo quiere nacer. Va a nacer.
Va a nacer a través de nosotros.
Y sólo puede nacer con un parto natural. Tendremos que esforzarnos sin tensarnos, con toda nuestra atención y toda nuestra presencia, pero la fuerza que lo hará nacer viene de tan adentro en nuestro interior que ni siquiera podemos conocerla.
Sí podemos sentirla y seguirla y serla." (Espiritualidad y política, página 78)


Un mundo nuevo quiere nacer de Jordi Pigem es el cuarto capítulo del libro Espiritualidad y política.

Con esta hermosa metáfora del tránsito a la nueva vida, a través del canal del parto, Jordi Pigem, filósofo y doctor en filosofía de la ciencia, quiere mostrarnos el camino hacia la transformación de un mundo en crisis. Ese mundo es nuestro modelo de civilización basado en una concepción mecanicista, antropocentrista y materialista del mundo. Es una crisis en la percepción del mundo y de nuestro lugar en él. El cambio debe operar en el ámbito de la percepción y de la comprensión de nosotros mismos, de nuestra relación con la humanidad, con la Tierra y con el Cosmos.

Jordi Pigem despliega en su artículo un conjunto de metáforas sobre el orígen y el desarrollo de la crisis y sobre cómo afrontar y actuar ante el cambio. Crisis y cambio son 2 caras de una misma moneda: un modelo mental del mundo. Ambos se circumscriben a la mentalidad que ha originado un determinado modo de percibir, comprender y actuar en el mundo. Pigem quiere indicarnos las estructuras obsoletas- materialismo, capitalismo, ...- de este modelo mental a través de las cuales hemos intentado dominar la naturaleza y la vida, y, cómo la superación de esta crisis multidimensional- ecológica, social, económica, ...-  que padecemos, pasa por la superación de estas estructuras que nos constriñen y nos paralizan.

 Etimológicamente, la palabra crisis procede del griego. Durante siglos, crisis tuvo sólo un sentido médico: "era el momento decisivo en el curso de una enfermedad, cuando podía cambiar súbitamente: hacia un sentido u otro". Según fuera el resultado, se hablaba de buena crisis o mala crisis. La buena crisis suponía la sanación y la mala crisis, por contra, la muerte. Al principio, la palabra crisis estaba sólo circumscrita a la medicina hasta que lentamente se fue trasladando a todos los ámbitos de la actividad humana- economía, política, medioambiente, sociedad..-, generalizándose su uso.

La actual crisis es una crisis sistémica y multidimensional que responde a una crisis de civilización. Desde el hundimiento de la economía mundial, en el otoño de 2008, a causa del pinchazo de la burbuja especulativa e inmobiliaria en los EE.UU., y posteriormente en Europa, situación que aún continúa, se nos dijo que era una crisis económica puntual, un momento de desaceleración propio de los ciclos de expansión y recesión del capitalismo. Era obvio que la economía no iba a poder seguir creciendo de forma ilimitada. La ecomomía tenía unos límites de crecimiento: los límites ecológicos del planeta. La crisis económica es una crisis ecológica: la economía ha intentado escapar de la regulación de los ciclos de la biosfera y del propio control humano. Esta falta de control de la economía ha conducido a la alteración de esos ciclos. Este desorden nos lleva a una coyuntura: o abandonamos este modelo de crecimiento suicida o nos abocamos a la autodestrucción.

Para Jordi Pigem, el origen de esta crisis está en la burbuja cognitiva. En esta burbuja flota una vision economicista del mundo. La creencia en la economía como un sistema cuantificable, abstracto y autosuficiente, independiente de la biosfera y del propio ser humano. En este sentido, la crisis del sistema económico tiene su origen en una crisis de percepción del mundo. La solución a la crisis económica no puede ser sólo económica sino que debe producirse una revolución mental.

Dependemos excesivamente del imperio de lo económico. Hemos renunciado a una economía sujeta a consideraciones éticas, morales y sociales. Esta renuncia voluntaria ha obligado a las sociedades humanas y al planeta a insertarse forzosamente en la economía global. Hemos decidido inconcientemente- o no-  insertar la sociedad y el planeta en la economía, en vez de integrar la economía en la sociedad y ésta en el planeta. Esta decisión se traduce en la obligación de la sociedad de satisfacer las necesidades de la economía global y a su vez la obligación del planeta de cubrir la demanda de esta economía globalizada. Hemos de cambiar esta tendencia destructiva de la economía, insistiendo en la necesidad de incorporar la economía global como una filial de la biosfera, de lo contrario, corremos el riesgo de poner en peligro la viabilidad de la vida en el planeta. Como pone de manifiesto Jordi Pigem en su artículo:"Aunque se cree por encima de todas las cosas, la economía global es sólo una filial de la biosfera, sin la cual no tendría ni aire ni agua ni vida". La economía global debe integrarse en los ciclos de la biosfera. Debe respetar y actuar a corde a esos ciclos. La economía global no puede intervernir y actuar de forma independiente en los ciclos de la biosfera como hasta ahora.

¿Cómo hemos llegado a considerar la economía como algo que debe permanecer en un plano superior a la biosfera? Nuestra sociedad está organizada con el propósito último del crecimiento. Lo verdadermente trascendente, es el incremento de la riqueza de un país- PIB-, independientemente de cómo crecemos y para qué necesitamos ese crecimiento. En último término, por qué necesitamos crecer y por qué poseemos ese derecho en exclusividad. La economía global es la primera religión verdaderamente universal cuya ciencia económica es la teología de esta nueva religión. Una religión que tiene mucho de adicción, de mentira y de ilusión. Una forma de autoengaño que nos está pasando factura.¡Y, a qué precio!

¿Hay alternativa a este modelo economicista y materialista del mundo? Jordi Pigem propone un modelo basado en el término gandhiano Sarvodaya o "Bienestar Universal", acompañado del desarrollo de la responsabilidad ecológica y social y del fortalecimiento de la cohesión y la armonía social. ¿Qué es el Sarvodaya? Gandhi acuñó este término de Sarvodaya (o Bienestar Universal) después de leer un libro de John Ruskin. Extrajó tres principios:
  1. El bien del individuo es inseparable del bien común.
  2. Todo trabajo tiene el mismo valor.
  3. La vida más digna de vivir es la de quien se dedica a cultivar la tierra o la artesanía.
El bienestar universal implica que el bien del individuo es inseparable del bien común. El auténtico bienestar no depende de la continua acumulación de bienes materiales sino del desarrollo de una vida con sentido en un "contexto social cooperativo" y en "armonía con un entorno natural". Para conseguir una sociedad sostenible, es necesario desvincular nuestra identidad de los bienes materiales y basar nuestra autoestima en el ser, en el desarrollo de una "identidad participativa, fluida y conciente" de nuestra interdependencia con el mundo. Ese bienestar universal sólo puede desplegarse, si podemos cuidar aquello que realmente amamos. Para vivir, en equilibrio con el planeta, es necesario sentir reverancia y amor por la vida. Si no hay amor en nuestra vida, no podemos vivir en armonía con los otros y con la Tierra, no podemos sentir la necesidad de reverenciar la vida, y por tanto, no hay necesidad de cuidar lo que amamos.

Los valores del nuevo mundo son los que contribuyen a la verdadera felicidad y a la cohesión social. En él, no hay que escoger entre sostenibilidad ambiental, armonía social y plenitud personal porque lo que contribuye a la sostenibilidad y a la responsabilidad ecológica contribuye a la armonía social y al bienestar personal. El verdadero bienestar es sentirse bien y fluir en cada instante.

10 de diciembre de 2011

Ervin Laszlo: Emergencia global




 "La evolución de la conciencia planetaria es, sin la menor duda, un auténtico imperativo para la supervivencia humana en nuestro planeta. Resulta difícil, en su ausencia, imaginar cómo 7.000 millones de personas pueden vivir en paz... o simplemente sobrevivir. Parafraseando a Gandhi cabría decir: " Vive conscientemente, para que todos podamos vivir". 
(Espiritualidad y política, página 120)"




Emergencia global de Ervin Laszlo es el séptimo artículo del libro Espiritualidad y política.

Ervin Laszlo hace hincapie en la falta de sostenibilidad y en las inestabilidades de las sociedades humanas, en relación a los recursos de la Tierra y a las necesidades de los ecosistemas del planeta. Estas inestabilidades económicas, sociales y políticas junto a la falta de sostenibilidad ecológica de las sociedades humanas están poniendo en serio riesgo la viabilidad de la humanidad y del planeta como conjunto de sistemas vivos que interactúan entre sí. La inestabilidad e insostenibilidad de las actividades humanas ha llevado a una situación de emergencia global que debemos afrontar si queremos evitar una catástrofe global. Debemos actuar conjuntamente, promoviendo acciones globales coordinadas, y, debe existir una conciencia planetaria que respalde estas acciones. Esta conciencia planetaria no puede forjarse, mientras existan creencias, que obstaculizen la voluntad de emprender acciones globales, que nos enfrente a esa emergencia global. El ethos del mundo debe cambiar forzosamente.

¿Qué es una emergencia global? Una emergencia es una situación crítica que atraviesa un sistema cuando ha dejado de ser sostenible y ha entrado en un estado de inestabilidad que obliga a introducir cambios para que no entre en colapso. Una emergencia puede afectar tanto a sociedades humanas como a ecosistemas. Hablamos de una emergencia global, cuando los sistemas vivos del planeta entran en un estado de inestabilidad que los hace insostenibles. Para afrontar una emergencia global necesitamos emprender acciones globales coordinadas.

Las inestabilidades económicas y políticas de las sociedades humanas se debe principalmente a "su segmentación, polarización e incoherencia". Debido a estos niveles, la brecha entre ricos y pobres se ha ensanchado con el paso del tiempo y ha alcanzado magnitudes desproporcionadas. Vivimos en un mundo, donde mil millones de personas disfrutan del 80% del PIB Global mientras que cerca de 6.000 millones deben repartirse el 20% restantes. En la historia de la humanidad, nunca antes había conocido este balance entre quienes poseen la riqueza y quienes no poseen nada o más bien poco. Nunca hemos alcanzado este nivel de polarización y segmentación entre sociedades enriquecidas o prósperas- países occidentales, en su mayoría- y sociedades empobrecidos o pobres- países no- occidentales, también en su mayoría-. La pobreza no sólo reduce la calidad de vida de las personas sino que llega a poner en peligro su probabilidad de supervivencia. En el ámbito estrictamente económico, la inestabilidad se manifiesta en el balance entre la demanda humana de recursos y la oferta de recursos del planeta. La economía global se ha tornado inestable- e insostenible- porque la curva de la demanda humana excede a la oferta decreciente de recursos del planeta. Hemos consumido más recursos naturales, en éstas últimas 7 décadas, que en toda la historia de la humanidad. La capacidad del planeta para regenerarse está en serio peligro. El consumo global está a punto de alcanzar el límite máximo que puede soportar nuestro planeta. Hemos de reinvertir esta demanda que alimenta una economía insostenible - irresponsable y suicida- para ajustarla a una oferta que garantice la regeneración de esos recursos. Esta oferta debe guiarse por las necesidades de los ecosistemas y no por las necesidades de una economía consumista.

Además de las inestabilidades, las sociedades humanas no son sostenibles ecológicamente. Las personas necesitamos el suministro de agua potable, alimentos y aire limpio para sobrevivir. Estos recursos naturales están sobreexplotados o bien están contaminados. Al ritmo actual, no dispondremos de suficientes recursos para mantener a una población cada vez más numerosa. Otro aspecto crítico es los cambios en la composición química de la atmósfera. La concentración de oxígeno en la atmósfera se ha reducido y se ha incrementado el dióxido de carbono, y con ello, la tasa de gases de efecto invernadero. Esta acumulación de dióxido de carbono impide el mantenimiento del equilibrio de los ciclos de los ecosistemas. La ruptura de estos ciclos altera gravemente los procesos de regeneración de la naturaleza. Hemos de restablecer de nuevo la estabilidad de la biosfera para garantizar la supervivencia de la vida en el planeta.


¿Por qué hemos llegado a este punto de insostenibilidad e inestabilidad en las sociedades humanas? ¿Qué nos impide emprender acciones conjuntas de carácter global? El por qué y el qué tienen un mismo origen. Ese origen está en el propio ser humano: nuestra manera de pensar y consecuentemente cómo hacemos frente a los problemas que nos atenaza. Cómo bien apunta, Ervin Laszlo, utilizando una cita de Einstein, "no podemos resolver un problema con el mismo tipo de pensamiento que lo originó", no podemos resolver los problemas complejos de las sociedades actuales con el tipo de pensamiento que los ha creado. Hemos de transformar este tipo de pensamiento y  las creencias que lo sostienen y alimentan. Su persistencia ha impedido a la humanidad, el darse cuenta de la necesidad de emprender una acción global. Cuando somos capaces de transformar este tipo de pensamiento, estamos en disposición de cambiar la conciencia que lo ha contenido. Hemos de identificar qué creencias impiden el alumbramiento de una conciencia planetaria. Las creencias son la llave de la transformación de la actual conciencia basada en intereses nacionales hacia una conciencia planetaria basada en la interdependencia e interrelación de la humanidad. El fracaso -o el éxito- de la humanidad en unirse y comprometerse en proyectos globales, depende en gran medida del desarrollo de esta conciencia planetaria, sin la que no podrá ser viable nuestro futuro en la Tierra, y, sin la que no podemos hacer frente a esta emergencia global.

2 de diciembre de 2011

Leonardo Boff: Una revolución todavía por hacer

"¿Por qué es urgente que se incorpore esta revolución paradigmática? Porque ella nos proporcionará la base teórica necesaria para resolver los actuales problemas del sistema- Tierra en proceso acelerado de degradación. Nos permite ver nuestra interdependencia y mutualidad con todos los seres. Formamos, junto con la Tierra viva, la gran comunidad cósmica y vital. Somos la expresión consciente del proceso cósmico y responsables de esta porción de él, la Tierra, sin la cual todo lo que estamos diciendo sería imposible. Porque no nos sentimos parte de la Tierra, la estamos destruyendo. El futuro del siglo XXI y todas las COP dependerá de que asumamos o no esta nueva cosmología. Verdaderamente, sólo ella nos podrá salvar. "
(Espiritualidad y política, página 32)


Una revolución todavía por hacer del teólogo brasileño Leonardo Boff es el primer capítulo del libro Espiritualidad y política que vamos a comentar en este blog.

¿De qué revolución habla Leonardo Boff?¿Por qué urge este cambio de paradigma cosmológico? ¿Qué relación guarda esta necesidad de revolución y cambio paradigmático con la actual crisis global y con el futuro del planeta? ¿Cuál es nuestra responsabilidad en este proceso de cambio? En una revolución todavía por hacer, Leonard Boff intenta definir y trazar este proceso de cambio y de transformación del actual paradigma cosmológico dominante, heredado de la revolución copernicana, que introdujo la modernidad, a la par, que se produce un cambio y una transformación de nuestra conciencia individual y colectiva en una nueva conciencia planetaria, donde prevalezca la unión de los seres humanos entre sí, la unión de la humanidad con la Tierra, con el universo y con la energía que emana del Todo. Estamos hablando de una transformación de las mentes y de los corazones de los seres humanos, a partir de esa unión de mentes y corazones, se origina una unidad de mayor complejidad en el proceso evolutivo, que Leonardo Boff llama Noosfera. De este modo, puede iniciarse una nueva historia: la historia de la Tierra unida con la humanidad y con ello una revolución en la cosmología, en la forma de percibir y comprender a la humanidad, al universo y a la vida. Esta es la cosmovisión de Leonard Boff que vamos a desarrollar más extensamente en los siguientes párrafos.

Estamos ante una bifurcación trascendental para la supervivencia de la especie humana, del conjunto de seres vivos del planeta y de la Tierra como sistema- organismo vivo. Esta bifurcación la expresa Leonardo Boff a través de un mensaje claro y preciso:
"La actual crisis económica está colocando a la humanidad ante una terrible bifurcación: o sigue al G-20 que insiste en revitalizar a un moribundo- el modelo vigente del capitalismo globalizado-  que ha provocado la actual crisis mundial y que, si continúa, podrá llevarnos a una tragedia ecológica y humanitaria, o intenta un nuevo paradigma que coloque a la Tierra, la vida y la humanidad en el centro y a la economía a su servicio, y entonces hará nacer un nuevo estadio de civilización que garantizará más equidad y humanidad en todas las relaciones, comenzando por las productivas."
Veamos, cómo se desarrollo ese dilema entre continuar como estamos o cambiar la cosmovisión dominante en Una revolución todavía por hacer. Pues, empecemos por el comienzo de todo.

¿Cuál será el próximo paso? Esta es la primera pregunta que debemos plantearnos. El actual paradigma basado en la dominación de la naturaleza está agotado. Es un hecho. Hemos explotado los recursos naturales intensivamente estas últimas décadas de una manera irresponsable e insostenible. Indiscutiblemente, hemos de cambiar este paradigma de la dominación. Hemos de hacer frente a dos cambios fundamentales según Leonardo Boff:
  1.  Apostar por la exploración y el cultivo del capital espiritual frente a la explotación del capital material de la Tierra. La centralidad del capital espiritual reside en la vida, en el amor, en la relación con los otros y en la capacidad de trascendencia. 
  2. Dar paso al surgimiento de un ser humano con un capital espiritual inagotable. Descubrir ese capital espiritual inagotable en nosotros y empezar a organizar la vida y la sociedad a partir de él.
¿Cómo hemos llegado hasta esta situación de crisis? ¿A esta ruptura y transformación del paradigma de la dominación? La crisis actual- ecológica, sistémica, cosmológica- es y responde a una crisis de la humanidad. ¿Por qué? El origen de esta crisis subyace en un concepto pobre de la humanidad: sólo contempla su propio ego. La vida humana se desarrolla en condiciones óptimas cuando equilibramos el ego con el nosotros y la competición con la cooperación. Tenemos que guiarnos por un concepto de la humanidad más integrador. De lo contrario, siempre permaneceremos en crisis, que serán menos económicas y financieras, y más de humanidad.

¿Cuáles son los fundamentos de este paradigma cosmológico de la dominación? ¿Cuál es su motor? ¿Hay algo más implicado en esta crisis de paradigma? ¿Cuál es la alternativa a esta cosmología? La crisis del paradigma de la dominación subyace en la ruptura de la cosmología clásica que partía de una visión mecanicista y antropocéntrica del universo. En esta cosmología, las cosas están ahí sin conexión entre sí, regidas por leyes mecánicas. No poseen valor intrínseco per se. El ser humano se sitúa fuera y por encima de la naturaleza. Esta cosmología partía de unos falsos presupuestos:

  1. El hombre podía producir y consumir de forma ilimitada dentro de un planeta limitado.
  2. La competición y la búsqueda del interés individual producirían el bienestar general.
  3. El dinero representaba el valor mayor.
Son estos presupuestos, los que han llevado la crisis al ámbito de la ecología, de la política, de la ética y de la economía. 

El motor de esta cosmología de la dominación es la razón. Es, en palabras de Leonardo Boff, "El mito fundador de la modernidad reside en la razón, que desde el tiempo de los griegos, es el eje estructurador de la sociedad. La razón crea la ciencia, la transforma en técnica de intervención en la naturaleza y se propone dominar todas sus fuerzas. Para esto, según Francis Bacon, el fundador del método científico, se debe torturar a la naturaleza hasta que entregue todos sus secretos. Esta razón cree en el progreso ilimitado y crea una sociedad que se quiere autónoma, de orden y progreso. La razón promovía la pretensión de prever todo, manejar todo, controlar, organizar todo y crear todo. Ocupaba todos los espacios. Envió al limbo otras formas de conocimiento. " La dictadura de la razón ha creado la sociedad del mercado fundamentada en el productivismo y el consumismo. Esta sociedad ha entrado en crisis. Ante este panorama, no debemos abdicar de la razón sino combatir su arrogancia y criticar su estrechez de miras. Con todo esto, quiero expresar que el predominio de la razón instrumental - o si, se quiere expresar de otra manera, el abuso de la instrumentalización de la razón - conduce a esta crisis multidimensional que estamos padeciendo hoy en día. Ese predominio es a mi juicio el origen- el "pecado"- de la crisis multidimensional actual que va más allá de crisis específicas de ámbitos concretos( economía, ecología, sociedad, alimentación...). Lo que está verdaderamente en crisis es el conjunto, el paradigma en sí, tal como apunta el propio Leonardo Boff. La razón "instrumental", como motor de ese paradigma cosmológico de la dominación, entra en cuestión.

¿Hay algo más implicado en esta crisis de paradigma? La crisis actual va más allá de sus distintas dimensiones- ecológica, alimentaria, energética...-. Es además y sobretodo una crisis de la ética. Ha quedado en entredicho la confianza necesaria en el funcionamiento del sistema. Es imprescindible la existencia de valores éticos fundamentales para encontrar un equilibrio aceptable en el sistema. Sin la existencia de estos valores serían impensable la perdurabilidad del sistema. Está en juego la quiebra del sistema por la ausencia - o el cuestionamiento- de la confianza.  Esos dos valores son la buena voluntad y la importancia de la cooperación. La buena voluntad se presupone en cualquier acción: " o la buena voluntad es buena, o no hay buena voluntad". Es el presupuesto primero de toda ética. Entonces, la buena voluntad debe ser reclamada a todos. Al entrar en crisis la buena voluntad, por falta de confianza o credibilidad en el propio sistema, entra en crisis el propio paradigma. La importancia de la cooperación es esencial para el mantenimiento del sistema: "si vivimos uno al  lado de otro(nebeneinander) y no uno junto con el otro(miteinander), acabaremos estando uno contra otro(gegeneinander)." Esta premisa se puede aplicar a la actual crisis: o todos colaboran para alcanzar una solución incluyente o no habrá soluión para nadie. La crisis se profundizará y acabará en tragedia colectiva. Al igual que la buena voluntad, la entrada en crisis de la cooperación - e interdependencia, en el fondo-, por falta de confianza o de credibilidad en el propio sistema, entra en crisis el paradigma subyacente. La crisis de los valores básicos de la ética- la buena voluntad y la importancia de la cooperación- hace zozobrar los propios cimientos del paradigma.

En definitiva, la crisis de los fundamentos, el cuestionamiento de la razón y la crisis de los valores de la ética han precipitado a este paradigma cosmológico de la dominación al vacío. Y, han dado cobijo al nacimiento de un nuevo paradigma alternativo a éste último. Este nuevo paradigma que Leonardo Boff describe en una revolución todavía por hacer y que quiere reemplazar a la actual cosmología de la dominación.

¿En qué consiste este revolucionario paradigma? A mediados del siglo XX, aparece una nueva cosmología. Esta nueva cosmología ve el universo como un todo en el que el espacio, el tiempo, la energía, la información y la materia son dimensiones de un único gran Todo. El cosmos es un organismo vivo que se autorregula, se adapta, evoluciona y, en situación de crisis, busca un nuevo equilibrio. La Tierra- Gaia- es un planeta vivo. El universo y la Tierra se guían por la emergencia de órdenes cada vez más complejos y concientes. Nosotros somos la parte conciente e inteligente del universo y de la Tierra. Por el hecho de ser más concientes, podemos enfrentarnos a las crisis, detectar el agotamiento e inventar nuevas formas de producir, consumir y convivir. Necesitamos abrirnos a esta nueva cosmología. Introducir cambios en el modelo de producción y de consumo que nos salvaría y que sería más conforme a la lógica de la vida, a los cíclos de la Tierra y a las necesidades humanas.

En la actual crisis, está surgiendo una nueva conciencia planetaria. El ser humano está hominizando todo el planeta. La Tierra y la humanidad están formando una única entidad global. Estamos viviendo, en palabras de Leonrdo Boff, "un nuevo proceso evolutivo en el planeta y en la historia de la humanidad." La historia de la humanidad se dirige hacia una etapa más avanzada del proceso evolutivo, la de la Noosfera. Noosfera expresa la unión de mentes y corazones, originando una unidad más compleja. Es, el comienzo de una nueva historia, la historia de la Tierra unida a la humanidad.

Un último aspecto a comentar en una revolución todavía por hacer es la relación entre ecología y economía. Concretamente, se habla de dos tipos de ecologías con sus respectivas economías. Haciendo referencia al trabajo del filósofo noruego Arne Naess en los años 70. Naess establecido un doble distinción entre ecología superficial y ecología profunda. La ecología superficial sería aquella que "separa el ser humano de la naturaleza y lo coloca fuera, y por encima de la misma, presuponiendo que las cosas sólo tienen sentido cuando le son útiles a él." La ecología superficial la podríamos identificar con la cosmología de la dominación. La ecología profunda, en cambio, sería aquella que "ve el entrelazamiento ser humano- naturaleza, afirma el valor intrínseco de cada ser, y se da cuenta de que todo está inmerso en un tejido de relaciones, que forma la comunidad de la vida. Hay un Todo orgánico y lleno de propósito, y el ser humano es capaz de identificar el hilo conductor que lo liga y religa todo, y lo llama Fuente Originaria de todo el ser, base de valores infinitos(veneración, amor, justicia) que llenan de sentido la vida humana." La ecología profunda ayuda a la ecología superficial a autolimitarse y a no ser destructiva. Esta ecología podemos identificarla con el paradigma de Leonardo Boff.

Aplicando estas definiciones de ecología al ámbito de la economía, la economía superficial sería aquella que se centra solamente en ella misma, en una palabra, en el PIB, sin preocuparse por la ruptura de la autorregulación de la Tierra y la dilapidación de los recursos de la naturaleza. Su lógica es la de un sistema cerrado, como si la economía fuese todo en la sociedad. La economía profunda, en cambio, retomaría el sentido originario de la economía como la "técnica y arte de atender a las necesidades de la casa". Extrapolándolo a este caso, la Casa Común sería la Tierra. La economía profunda respectaría los propios ciclos de regeneración de la Tierra. A su vez, habría una nueva forma de organizarse socialmente, de distribuir  el poder y de disponer de un conjunto de valores que darían sentido a la vida social y que humanizaría las relaciones en el seno de las sociedades humanas. El economista profundo pensaría: ¿cómo podemos resolver los problemas de la economía? y no ¿cómo podemos resolver los problemas de la humanidad? El cambio de pregunta implica un cambio de respuesta. Para que se produzca este cambio, debe producirse la quiebra de esta cosmovisión de la dominación que establece la dictadura de la economía como máxima. Sólo así, podemos poner a la economía en su lugar, en el conjunto de la sociedad. Entonces, la economía sería parte de la política, que sería parte de la ética, que a su vez, sería parte de la espiritualidad. La economía superficial sería incorporada dentro de la profunda.

28 de noviembre de 2011

Descripción del libro Espiritualidad y política

Espiritualidad y política. Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo. es un libro de la Editorial Kairós de este año 2011. Es de autoría diversa. El coordinador del libro es Cristóbal Cervantes, autor del blog Espiritualidad y política, escritor y conferenciante almeriense. Cristóbal Cervantes seleccionó para el libro a unos autores entorno a la temática de la Espiritualidad y  la politica. Este magnífico libro es un ensayo de unas 346 páginas. Se trata de la primera edición del libro: octubre 2011. Espiritualidad y política se organiza entorno a una breve introducción del propio Cristóbal Cervantes, al desarrollo de los 20 capítulos del libro y a una bibliografía del material utilizado para la elaboración de los capítulos.

El cuerpo del libro se estructura en 20 capítulos:
  1. - Una revolución todavía por hacer de Leonardo Boff.
  2. - La teología de la liberación frente a la crisis de la globalización neoliberal de Benjamín Forcano.
  3. - El otro mundo posible que anhelamos de Federico Mayor Zaragoza.
  4. - Un mundo nuevo quiere nacer de Jordi Pigem.
  5. - Espiritualidad y política. Independencia completa y relación profunda de Marià Corbí. 
  6. - El espíritu de la política de Antonio Gutiérre- Rubí.
  7. - Emergencia global de Erwin Laszlo.
  8. - Espiritualidad y política para el siglo XXI de Ken Wilber.
  9. - Poner conciencia a la política de Raquel Torrent.
  10. - Espiritualidad y economía de Joan Melé.
  11. - Espiritualidad socialmente comprometida de Pablo de la Iglesia.
  12. - La política, un elevado servicio a la comunidad de Koldo Aldai. 
  13. - Trascendencia e inmanencia respecto a los asuntos públicos de Dokushô Villalba.
  14. - De lo profundo a lo sagrado de María Elena Ferrer.
  15. - Política Zen de Miguel Aguando.
  16. - Metapolítica y supramentalidad de Vicente Merlo.
  17. - La intuición de Ángeles Román.
  18. - Manifiesto por un desarrollo responsable de Andrés Schuschny.
  19. - Eso de Francisco Traver.
  20. - Manifiesto por un nuevo nosotros de Tariq Ramadan.