12 de marzo de 2014

Prólogo de Gracias, Finlandia. Qué podemos aprender del sistema educativo de más exito.

Desde hace una década, Finlandia está en el centro de la opinión pública por sus resultados en el informe PISA. El sistema educativo finlandés despierta un interés creciente en todo Europa y también en España gracias a un sistema de educación igualitario, público y gratuito. Desde que la OCDE comenzaron a elaborar su informe PISA en 2000, Finlandia ha acaparado los primeros puestos en Europa por su excelente nivel educativo en gran medida debido al alto valor de la educación y al prestigio de los maestros en Finlandia.

Si resumimos los factores decisivos que han contribuido a un alto nivel educativo en Finlandia, se podrían mencionar los siguientes:
1- En el sistema educativo finlandés prácticamente no existe diferencias de rendimiento entre escuelas.
2- Ser profesor es una profesión de prestigio y muchos jóvenes aspiran a ser educadores, sin bien sólo los más brillantes son seleccionados para ser maestros, y las exigencias para entrar en esta carrera son altas.
3- El sistema de educación de docentes es el más competitivo del mundo.
4-Los educadores de Finlandia tiene un alto grado de autonomía profesional y disfrutan de políticas de desarrollo profesional.
5- Los métodos de enseñanza en Finlandia son de "gran rigor académico".
6- Casi todos los jóvenes han recibido algún tipo de apoyo personalizado u orientación individual en sus estudios.
7- Los profesores están altamente comprometidos con su trabajo y su carrera, y generalmente no cambian a otros "campos laborales".

5 de enero de 2014

Origen y desarrollo de la Crisis financiera en Islandia explicado por Elvira Méndez Pinedo

Resume el libro de Elvira Méndez Pinedo, La revolución de los vikingos, de forma muy fidedigna, atendiendo al origen y al desarrollo de la crisis financiera en Islandia entre 2007 y 2008 así como la respuesta de la ciudadanía islandesa y de las instituciones a la crisis:


4 de enero de 2014

Los orígenes de la burbuja financiera en Islandia

¿Cuáles son los orígenes de la burbuja financiera? Los procesos de liberalización y, posteriormente, de privatización de los sectores económicos estratégicos de Islandia, en los años 90, son los que originan la burbuja financiera. Estos procesos cabe ubicarlos en el marco de las políticas neoliberales y en la entrada de Islandia en el Mercado Económico Europeo. El vídeo de Elvira Méndez Pinedo explica este proceso:  http://vimeo.com/58217342


27 de diciembre de 2013

Datos básicos sobre Islandia

Islandia es un país, situado en el extremo noroeste del continente europeo, con una población estimada de algo más de 300.000 habitantes. Es, a su vez, un país escandinavo y nórdico, tanto por origen como por cultura y lengua. Su capital es Reikiavik. La palabra "Islandia" deriva del islandés Ísland, vocablo que proviene del nórdico antiguo que significa «tierra de hielo». El idioma oficial de Islandia es el islandés, una lengua germánica, que está fuertemente relacionada con el feroés y el noruego. A causa de su localización, Islandia presenta una gran actividad volcánica y geológica. Esta situación ha condicionado el desarrollo del país y de sus habitantes. No obstante, Islandia tiene un alto índice de desarrollo humano: muestra de ello, es su alto nivel de bienestar social, su alto nivel educativo y cultural o la igualdad entre hombres y mujeres, siendo Islandia uno de los mejores países para ser mujer. Su economía se sustenta fundamentalmente en la industría pesquera y en los servicios financieros, éstos últimos fueron los que generaron la crisis económica y financiera de 2007. Islandia es pionera en el uso de energías renovables, principalmente, la geotérmica.

21 de diciembre de 2013

Lecciones de Islandia que deberíamos aprender (o trasladar) en España

¿Qué ha cambiado en Islandia en los últimos años? A pesar de la recuperación económica, no ha cambiado la estructura de poder. No obstante, la experiencia islandesa es positiva. Los problemas de la crisis económica no tienen una solución inmediata en un corto plazo. Ahora bien, la reforma en Islandia ofrece una luz al final del túnel: "la crisis no es sólo un fracaso sino también una oportunidad para redefinir el mundo en el que queremos vivir y los valores que nos deben guiar". Al comparar, no podemos exportar a España ciertas medidas adoptadas en Islandia porque pertenecen a su idiosincrasia. Pero, tampoco no podemos importar a Islandia soluciones del continente europeo. Como apunta Elvira Méndez: "Islandia no tiene un ordenamiento jurídico fuerte y un marco constitucional que responda a las necesidades del siglo XXI. Todos los modelos son imperfectos. España no posee los recursos naturales que tiene Islandia, pero Islandia no posee el capital humano de millones de personas que pueden pensar y discutir de forma colectiva y más eficiente. Tampoco hay tradición de protesta en la cultura vikinga que se trata de una sociedad donde la queja es un signo de debilidad y reina el pragmatismo. Hay que ser fuerte ante la adversidad. Lo que se puede cambiar se cambia y lo que no se acepta." La crisis obliga a un cambio de mentalidad. El problema fundamental es: hacer frente a las deudas privadas de los bancos y a una crisis financiera que ha derivado en depresión económica.

¿Por dónde deberíamos empezar? Elvira Méndez cita cuatro puntos donde deberíamos encauzar el cambio:
1- Reformar el sistema financiero para que sirva a la economía real.
2- Buscar y medir el progreso conciliando la economía, la sociedad y el medio ambiente.
3- Reformar y reforzar la democracia.
4- Promover cambios en el sistema jurídico y mejora al acceso a la justicia.

Respecto a la reforma del sistema financiero, en un informe de las Naciones Unidas de 2009, liderado por el economista Joseph Stiglitz, se detalla los puntos esenciales de una reforma financiera internacional. El informe Stiglitz para las Naciones Unidas sobre la reforma monetaria y financiera internacional aborda algunos temas: Primero, nuestros gobiernos han preferido apostar por un sistema financiero desregulado y desconectado de la realidad económica: " El capital y los beneficios del sector han salido de la economía real y operan en una dimensión distinta. El interés fluye de abajo arriba gravando a la masa y beneficiando a una élite mundial que no supera el 1%. Durante las últimas décadas, el Índice de Gini muestra que la desigualdad aumenta en todo el mundo- salvo en Brasil-, pero sobre todo en Europa". Segundo, una de las causas de la crisis- según este informe- es la deuda privada y pública que amenaza "el orden económico, político y social". Ahora bien, el informe de Stiglitz no aborda el problema de la creación del dinero, ni cómo este sistema, de forma privada y en el ámbito global, ha contribuido a la crisis. Como apuntan el economista islandés Ólafur Magnússon y el alemán Bernd Senf, este aspecto no se considera relevante en la teoría económica clásica.

Las cuestiones que faltan por dilucidar de esta crisis son:
1- Entender cómo y por qué hemos llegado hasta este nivel de deuda insostenible.
2- Quién ha creado la deuda y cómo se crea el dinero de forma privada en el marco de un sistema financiero desregulado.
3- Cómo afecta a nuestro sistema monetario la libre circulación de capitales y el exceso de deuda/dinero en busca de inversiones.
4- Cómo reformar el euro y la gobernanza europea para que sean parte de la solución- y no del problema-.
5- Cómo evitar que se repita la crisis financiera.

Sin entender cada una de estas cuestiones no podemos avanzar en la solución: "cómo reorientar nuestro sistema para devolver el capital financiero a la economía real, cómo reembolsar la deuda privada y pública razonable con el crecimiento de nuestras economías, cómo hacer una quita ordenada y justa del exceso de deuda que libere a los deudores y acreedores de la trampa mortal en la que han caído y cómo superar los retos que imponen la integración europea y el euro, evitando que la crisis de deuda lleve a la bancarrota de Europa y al fracaso de la UE". Para avanzar, debemos "desmitificar" cómo se crea el dinero y su relación con la crisis financiera. Bernd Senf, profesor emérito de economía de la Universidad de Berlín, explica las razones profundas de nuestra crisis actual. En sus conferencias, resume cómo las crisis en el sistema capitalista son "consustanciales" y cíclicas. En su opinión, la crisis financiera se debe al hecho de que se ha implantado un sistema globalizado donde el dinero es creado sin límites por parte del sector privado sobre la base de los depósitos de los ahorradores. La creación del dinero no responde al crecimiento económico real sino que es una ficción. Los Estados han consentido la creación privada del dinero y han promovido una política activa de endeudamiento público y privado sin evaluar el riesgo que conlleva a medio y largo plazo. La creación del dinero ha sido delegada a entidades bancarias y financieras: "Hoy en día, el 90% del dinero que nosotros utilizamos equivale a deuda. Esta deuda es sobre todo de carácter privado en su origen, al ser creada por entidades creditacias y financieras." Según el economista Bernd Senf, esto es así principalmente en Europa y EE. UU: "En Europa, el papel de los bancos centrales parece limitarse a proveer de liquidez y papel físico al 5- 15 por ciento de esa deuda/ masa monetaria previamente creada cuando el banco da un crédito a los particulares o compra deuda al Estado". Los bancos tienen la obligación de garantizar un mínimo de liquidez pero utilizan nuestros depósitos para crear más dinero y ganar intereses con ello.

Al crear deuda/dinero, los bancos son los que originan la inflación: "son los bancos los que controlan el poder que da la creación del dinero". ¿Existe otro sistema mejor para defenderse de la inflación? Sí, existe un sistema monetario donde se disocia el dinero del interés y donde se crea dinero público y libre que puede servir a fines no comerciales y económicas. Para el economista Bernd Senf, la verdadera causa de la crisis es la deuda y su interés, insostenible a largo plazo. Históricamente, se resolvía "mediante una guerra que limpiaba los balances y liberaba a los deudores por medio de la hiperinflacción o de la violencia. Si no se soluciona la deuda en nuestro contexto europeo de paz e integración económica, el mantenimiento del status quo y el pago de la deuda e interés compuesto requerirán una transición de la democracia a la represión e incluso a la dictadura." Otro aspecto interesante del trabajo de Bernd Senf es la recuperación del economista alemán Silvo Gesell y su investigación sobre la creación del dinero libre de interés. Gesell reconoció en 1916: "el papel contradictorio del dinero como un medio de intercambio para facilitar la actividad económica por un lado y como un instrumento de poder capaz de dominar el mercado por otro." Como alternativa al capitalismo y al socialismo, propuso una economía libre de mercado no capitalista donde circulaba el dinero libre y sin interés. El modelo de economía libre de Gesell es muy interesante en la búsqueda de un modelo económico alternativo. Influido por Gesell, Senf propone "regular y tasar el dinero que abandona el circuito de la economía real hacia el limbo financiero y ajustar la creación del dinero al crecimiento económico real sobre la base del PIB." Sus propuestas pasan por reconfigurar el sistema actual y crear un dinero libre sin interés. A su juicio, los bancos centrales deben ser  independientes de los gobiernos también deben estar fuera del negocio de la banca.

Además de la reforma del sistema financiero, en la dirección que hemos apuntado, el siguiente paso es reconstruir el sistema económico para mejorar el nivel y la calidad de vida de los ciudadanos. La teoría del desarrollo sostenible nos puede ayudar a avanzar en este propósito. La teoría del desarrollo sostenible persigue la conciliación del progreso con el desarrollo social y con la protección del medio ambiente. El desarrollo sostenible se entiende como "aquel que satisface las necesidades presentes son poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades." Junto a esa reforma de la economía hacia la sostenibilidad, necesitamos medir el progreso de otra manera, más allá del PIB. Disponemos del Indice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas y del Coeficiente Gini que mide la desigualdad de los ingresos y/o de la riqueza. Por otro lado, las críticas al PIB como medidor del progreso económico y social está entredicho. El PIB no sirve para medir el bienestar social. Además, este indicador incluye aspectos negativos que no contribuyen al desarrollo y al bienestar social. Sin embargo, la felicidad es el indicador por excelencia para medir el bienestar. La cuestión es, ¿cómo podemos medir la felicidad? La felicidad requiere de otro sistema de medición que depende principalmente de la familia, los amigos, la satisfacción en el trabajo y las actividades de ocio, más que los ingresos económicos. Tenemos que crear un índice para medir la felicidad "sobre la base de otros valores y conceptos tradicionalmente excluidos del PIB y otros indicadores económicos".

A esto, cabe añadir la reforma y el refuerzo de la democracia. Una propuesta interesante es el desarrollo de diferentes tipologías de democracia: deliberativa, participativa y directa electrónica digital. La democracia deliberativa que incorpora elementos de la democracia directa y la democracia representativa. La democracia participativa que permite debatir sobre un tema a través de la selección de una muestra de población representativa. La democracia directa electrónica digital- e-democracy- que utiliza las nuevas tecnologías para facilitar la participación pública mediante el voto electrónico.

Por último, no es plausible este cambio de sistema financiero, económico y democrático, si no va acompañado de un cambio del sistema jurídico que ha de reformarse "para servir a la sociedad, a sus ciudadanos y a los operadores económicos y otros actores que defienden intereses generales". Para mejorar el sistema jurídico es preciso un avance sustancial en el acceso a la justicia. Este aspecto es esencial para asegurar "el imperio de la ley" y garantizar el ejercicio de los derechos humanos básicos. Es una condición previa "para la inclusión social" y un elemento clave "para el funcionamiento de la democracia".


9 de diciembre de 2013

Conclusiones de la revolución de los vikingos

¿Qué conclusiones podemos extraer de la experiencia islandesa? Las raíces de la crisis económica son profundas. Para salir de la crisis y reconstruir la sociedad, hay que hacer un balance de cómo y por qué hemos llegado hasta aquí. Una vez evaluadas las causas de la crisis, tenemos dos opciones: la primera es aceptar la decadencia y el fracaso de "nuestra civilización y de su teoría económica, financiera y monetaria". La otra opción es aceptar el cambio de modelo de civilización y avanzar "hacia ese modelo de nueva democracia política, social, económica y jurídica de forma pacífica, tras la deliberación colectiva de todas las perspectivas y el consenso".

Las lecciones de Islandia podemos resumirlas como: toda crisis es una oportunidad que permite un avance o un retroceso individual o colectivo. Como no podemos evitar la crisis, utilicémosla para construir un nuevo proyecto social. Apostemos por una "revolución" para reformar el sistema financiero, económico, político y jurídico existente. Es posible salir de la crisis: "hay razones para el optimismo y la esperanza porque somos nosotros, los ciudadanos, los que hemos de recuperar el norte y transmitir el rumbo que queremos tomar a nuestros gobernantes".

Tal como resume Elvira Méndez en su libro "La revolución de los vikingos": "La construcción de una sociedad mejor nos corresponde, nadie lo hará en nuestro lugar. Hemos de empezar por nosotros mismos y por nuestras propias circunstancias. Hoy la nación asustada somos nosotros: no es posible huir de la crisis. Ahora debemos preguntarnos: ¿qué puedo hacer yo para avanzar en esa dirección? Ya no sirve negar la realidad sino afrontarla".

La revolución de los vikingos

6 de diciembre de 2013

¿Quién es María Elvira Méndez Pinedo?

María Elvira Méndez Pinedo es profesora y catedrática de Derecho Europeo de la Universidad de Islandia. Es autora del libro "La revolución de los vikingos" La victoria de los ciudadanos. Las lecciones del modelo islandés para superar la crisis en España, editado por Planeta en 2012. Es licenciada en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid(1989) y Doctora en Derecho por la Universidad de Alcalá de Henares(1997). En 2001, se traslada a Islandia donde trabaja como docente e investigadora en la Universidad de Islandia. En 2010, obtiene la cátedra de Derecho Europeo. Es Directora del Instituto de Estudios Europeos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Islandia y ostenta desde 2011 la presidencia del Comité de Dirección del Instituto de Investigación Jurídica. Ha dado numerosas charlas y conferencias en diferentes paises, entre ellos, España.

21 de noviembre de 2013

La crisis del euro: la experiencia islandesa, ¿Qué nos puede aportar?

En el decimocuarto capítulo, Otra visión sobre la crisis del euro: se acaba la "partida de Monopoly", Elvira Méndez ofrece una perspectiva de la crisis desde la experiencia islandesa. Con la intención de vislumbrar las verdaderas causas del crash financiero y económico que amenaza con dinamitar el proyecto de integración europea.

La crisis empieza hace cuatro o cinco años, en 2007- 2008. La burbuja inmobiliario y crediticio pincha en 2007. La bancarrota del banco Lehman Brothers en 2008 señala el fin del ciclo de expansión crediticia y monetaria en EE.UU. Miles de americanos dejan de pagar sus créditos. El mercado interbancario se congela, el circuito del crédito se interrumpe y los inversores se retiran. Comienza la crisis financiera en América y en Europa. La crisis financiera se convierte en una película de terror que tiene su primer estreno en Islandia:"Tras intentar en vano conseguir ayuda de otros gobiernos y países amigos y bancos centrales para rescatar su sistema financiero, Islandia no tendrá otra alternativa para evitar la bancarrota de la nación que adoptar la llamada ley de emergencia. Esto supone que no hay un rescate indiscrimado de los bancos; sólo se recapitalizan los depósitos situados en territorio islandés. La deuda externa será asumida por los acreedores y los bienes de los bancos se destinarán a reembolsar los depósitos situados fuera del territorio".

Al igual que en Islandia, la crisis financiera se transforma en una crisis económica en Europa. La causa de la crisis es un exceso de dinero (o deuda creada) por los bancos y por las entidades financieras. El exceso de deuda, combinada con la crisis, deja en números rojos los balances de los bancos. Los bancos se han aprovechado de una época de crédito fácil a bajo interés y han otorgado de forma desmesurado e irresponsable créditos a particulares y empresas. ¿De dónde proviene esa cantidad de dinero? No se sabe. Lo que sí se sabe, es que la burbuja inmobiliaria retroalimenta este proceso de creación de la deuda: cuanto más se presta, más se gana. El euro y sus bajos tipos de interés no han hecho sino fomentar esta burbuja en los países periféricos de la UE. Los bancos se han implicado de forma "muy decidida" en la financiación de los estados. La deuda de los hogares y empresas es insostenible. No se puede pagar con los ingresos de la economía real. Como reconoce Elvira Méndez "esta ingeniería financiera basada en la continua creación de dinero- deuda da lugar a una estructura piramidal que se viene abajo al menor contratiempo" y añade "cuando los ingresos fiscales se desploman por la crisis, parece necesario desmontar el Estado del bienestar porque la alternativa, volver a una política fiscal más progresiva y sólida, no es políticamente rentable". Esta política de sobreendeudamiento ha sido fomentada desde las instituciones. Cuando llega la crisis, tanto en Islandia como en España, esta "ingeniería financiera" se desmorona. Y, con ello, la época del crédito fácil e indiscriminado se termina y los acreedores reclaman el pago de las deudas. Los inversores quieren salir de "esa estructura piramidal", que se ha creado y se ha venido abajo, y retirar sus ganancias a un lugar seguro.

El sector financiero es el sistema sanguíneo de nuestra economía, es fundamental que se actue desde el Estado. La bancarrota de un banco influye en todo el sistema, y por ello los gobiernos se ven obligados a intervenir rápidamente para evitar que el pánico de los ahorradores hunda el sistema bancario. Si muchos depositantes retiran sus ahorros al mismo tiempo llega la bancarrota. Como no existe el crédito interbancario, la única línea de crédito para ser la liquidez proporcionada por los bancos centrales, el BCE o los fondos de rescate europeo. Cuando se retira el gran capital especulativo de los mercados en Europa, la estabilidad del sistema financiera depende de los depósitos de los ciudadanos y de las garantías de los Estados con respecto a los fondos de garantía de depósitos. Esa deuda que está en los balances bancarios se convertirá en deuda pública al autorizarse diferentes medidas de ayuda a la banca como la recapitalización, el rescate o la nacionalización parcial o total.

Junto con el capitalismo financiero global, que mueve enormes cantidades de dinero de un país a otro, se hace patente los fallos de un proyecto de integración monetaria, aún sin finalizar. La creación de la moneda única "ha camuflado durante una década las diferencias de fondo entre economías muy diversas, garantizando una moneda estable y segura y facilitando los intercambios comerciales y bajos tipos de interés", pero estas diferencias crean "simetrías destructivas": mientras Alemania ahorra y exporta al resto de los países de la UE, su superávit comercial se incrementa. El BCE, creado a semejanza del Bundesbank alemán, tiene como misión principal controlar la inflación en la zona euro. Los países del sur, en lugar de ahorrar, importan productos alemanes, lo que incrementa día a día su déficit comercial. Ahora bien, cuando se viene abajo esta ficción, sobre la estabilidad y la solvencia del euro, y, las economías de los países del sur sufren dificultades, y necesitan recuperar sus exportaciones, mejorar su competitividad e inyectar más dinero en sus economías con tipos de interés más bajos, que promuevan el crecimiento o la inversión, resulta que ése no es el objetivo del BCE, que sigue la política monetaria alemana.

Los gobiernos y las instituciones financieras han promovido la creación del dinero, el endeudamiento a gran escala del sector privado y el libre flujo de capitales en el mundo. Como el sistema capitalista es cíclico,"el día en que se invierte la tendencia el sector financiero global desvela su faceta más destructiva. La combinación de la desregulación del sector financiero, la libre circulación de capitales en el mundo, la libre creación de dinero por los bancos y la rigidez de la zona euro, que ha privado a los países de su política monetaria autónoma sin ofrecer una solución europea, son armas autodestructivas". El problema fundamental, que está derrotando a la UE, es una crisis financiera de carácter sistémico causada por un exceso de deuda privada y pública y un sector financiero que ha usurpado el poder de la economía y "en el que el capital libre es el rey".

La creación de dinero con interés no es neutral sino que provoca crisis cíclicas. Mientras la economía crece a mayor ritmo que la deuda, todo va bien. Ahora bien, si el crecimiento económico es menor, se invierte el ciclo, estallan las burbujas y los activos pierden su valor en un mercado en recesión. ¿Qué sucede, entonces? "A lo largo de la crisis y a medida que los gobiernos e instituciones europeas han ido proveyendo de fondos a la banca privada, esa deuda se ha ido convirtiendo en pública". ¿Qué repercusiones tiene? La transformación de la deuda privada a pública impide el proceso de creación y de destrucción de los ciclos naturales del modelo capitalista que lleva consigo ciclos de expansión y de recesión o crisis. A esto hay que añadir la imposibilidad de tomar medidas en caso de crisis financiera en los países periféricos, por la adopción del euro. Esta rigidez del euro agrava el problema de la deuda. En palabras de Elvira Méndez: "El problema del euro es el euro en sí".

El euro ha supuesto el fin del sueño europeo- ¿espejismo?- que se ha convertido en una pesadilla. Los países de la periferia del euro, en recesión económica, han de pagar altos tipos de interés para colocar sus bonos. Mientras que Alemania se ahorra pagar "un sobrecoste y atraen fondos de particulares e inversores", todos los demás países tienen que endeudarse con fondos públicos para cubrir los pagos de intereses. A juicio de Elvira Méndez "se mire como se mire, en último término el capital europeo acude a los bancos alemanes". Y, añade: "Es lógica tal fuga de capitales si se piensa que, tal como está construidoel sistema de garantía de depósitos en Europa, donde la responsabilidad es nacional, es mejor colocar los ahorros en un país con 85 millones de habitantes que en un país como Malta, con 400.000 habitantes. Eso ha quedado claro con la crisis islandesa".

El sistema capitalista ofrece la solución de la quiebra y bancarrota, eliminando las deudas privadas, que no serán satisfechas, y recomenzar de cero. Sin embargo, el capitalismo financiero no regula la bancarrota pública. Cuando sucede, es imposible predecir sus consecuencias. La bancarrota bancaria o del Estado resulta "muy complicada" en Europa. En primer lugar, la solución de una bancarrota ordenada y la liquidación de entidades bancarias afecta a otros países. En segundo lugar, el proceso de bancarrota y quiebra es factible sólo para las sociedades limitadas. Y, en tercer lugar, al haberse desplazado la deuda de los bancos a los estados, no se plantea la quiebra de las entidades bancarias sino de los propios Estados y, en última instancia, el fracaso del euro y la unión monetaria.

En Islandia,"se cuestiona la obligación de rescatar a los inversores profesionales y los depósitos no domésticos con fondos del Estado tras una quiebra sistémca de su sistema financiero", sin embargo, la UE parece apostar por la dirección opuesta: el rescate de los bancos y, en último término, de países en dificultades. La experiencia islandesa ha sido respaldada por el FMI. Al eliminar la deuda, el Estado tiene un mayor margen de actuación para preservar su sistema de bienestar. Junto con una devaluación de su divisa, el dinero, que aportaría el Estado a la recapitalización del sistema financiero, se invierte en la economía real y no sale del país sino que circula sin cesar cambiando de manos.

¿Qué soluciones propone la UE? Las soluciones de la UE "se basan en el hecho de que dejar hundir al euro supone un coste aún mayor que rescatarlo". La lógica económica es la que se impone: "en verano de 2012 se propone profundizar la integración europea una mayor unión bancaria, una unión fiscal entendida como control del déficit público y unos fondos europeos permanentes de rescate complementarios al FMI". En una futura crisis financiera, se podría resolver "parcialmente" a la islandesa: los estados no estarían obligados a rescatar con fondos públicos a sus bancos y la armonización de la legislación concursal sobre quiebra y bancarrota ordenada para bancos y entidades financieras, dejando que las pérdidas sean asumidas principalmente por los acreedores.


9 de noviembre de 2013

¿Cómo salir de la crisis? El caso de Islandia e Irlanda.

En el decimotercero capítulo, Islandia, un microcosmos y un modelo alternativo pero relevante, Elvira Méndez explica los dos caminos para salir de la crisis, el primero hace referencia a Islandia y el segundo, a Irlanda.

Islandia toma un camino para salir de la crisis y reconstruir "su sistema bancario, económico, político y social". La salida de la crisis se centra en los mercados de deuda y en el control de capitales. Esta salida se concreta: En primer lugar, por la búsqueda de soluciones desde la soberanía económica de Islandia. Y, en segundo lugar, por el reparto de los costes fiscales que se hace de forma progresiva. ¿Qué lecciones ofrece Islandia a Europa? En materia fiscal, hay margen para aplicar políticas mucho más redistributivas y justas a las actuales. Y, en materia económica y financiera, las políticas están determinadas por los recursos de los que se dispone y por el tipo de economía, ya sea, por una economía integrada en el mercado interior europeo- Islandia- o bien en la UE y en la zona euro- España-. En todo caso, el camino para la reconstrucción económica pasa por la educación de los ciudadanos, el fomento de una "economía real, humana, social y sostenible" y la renovación de la democracia.



Irlanda constituye el otro camino para salir de la crisis. La experiencia irlandesa se resume en:
la crisis financiera que llega a Irlanda en 2008 provoca una grave recesión. Al igual que España, la crisis de deuda soberana irlandesa no fue causada por el déficit público sino que fue consecuencia del estallido de la burbuja inmobiliaria y de la Garantía del Gobierno irlandés sobre los pasivos de los principales bancos. Al contrario que Islandia, Irlanda decide rescatar a los bancos "mediante una garantía pública que protege a todos los depositantes y tenedores de bonos de los bancos irlandeses, desplazando así las pérdidas y la deuda hacia los contribuyentes". Las raíces de la caída de Irlanda se encuentran "en un puñado de economistas, políticos y funcionarios públicos que plantan las semillas y cultivan una filosofía económica y política que ha conducido al país a la bancarrota". En Irlanda, se impulsa una economía de baja fiscalidad que se sostiene sobre fundamentos de barro- inversión extranjera y crédito fácil-.


¿Qué conclusiones podemos sacar para España? Philipp Bagus y David Howden, en su libro Deep Freeze: Iceland's Economic Collapse, compara Islandia con Irlanda. Señalan que el origen de la crisis es común: el fin del acceso al capital en los mercados internacionales. Para estos autores, la primera lección es la importancia de asumir las pérdidas de los bancos. La segunda lección es que la mejora de la competitividad de la economía es más fácil devaluando la divisa que ajustando los salarios reales. Si bien Islandia gana a Irlanda por declarar la bancarrota de los bancos, evitar la socialización de los balances y recuperar la competitividad del país con la devaluación de la moneda, pierde al no poder atraer inversión extranjera, ya que ésta huye de los países con control de capitales: "Irlanda atrae en 2011 una media del 10% del PIB, una cifra que haría soñar a los islandeses". Sólo el tiempo dirá qué modelo es mejor, el camino A, recorrido por los islandeses "de espíritu revolucionario y de forma democrática", o el camino B, ofrecido a los irlandeses por su Gobierno con la ayuda de instutuciones europeas e internacionales de escasa legitimidad democrática.