14 de agosto de 2015

Contribuyendo a la etapa de transición hacia un sistema monetario libre de interés

Cómo contribuir a la tapa de transición es el sexto capítulo del libro Dinero sin inflación ni tasas de interés de Margrit Kennedy. 

Para que se produzca una transformación del sistema monetario actual es imprescindible comprender que existe un problema y que existe una solución al mismo. El primer paso consiste en estar informado sobre cómo funciona el interés y el interés compuesto. El paso siguiente radica en discutir la solución y sus implicaciones. Uno de los problemas que debemos afrontar es "el bloqueo mental creado por la educación y los sistemas de creencias reduccionistas" sobre la naturaleza del dinero y cómo debería funcionar. Tomar conciencia que el dinero es un elemento esencial en la vida de las personas: "La generosidad o la codicia, la apertura o el aislamiento, la calidez o la frialdad se refleja en su actitud frente al dinero." Debemos explicar la forma en que el interés lleva a la concentración de la riqueza. También, que la reforma monetaria en sí no solucionará de golpe todos los problemas.

Un requisito básico, para instaurar un sistema monetario libre de interés, es implantar experimentos piloto en algunos sitios, y así conocer, de primera mano, los efectos del cambio si se aplicará a una mayor escala. Los que quisieran implantar las experiencias piloto deberían coordinar sus acciones para mejorar los resultados. Donde se implantara, debería existir un alto nivel de autonomía donde bienes y servicios se hallasen "a disposición en el área en que se efectúa el experimento." Otra alternativa sería aplicarlo en regiones o países en crisis, creando una dinámica que favorezca una economía más diversificada y estable gracias a la introducción de este nuevo sistema monetario. En situaciones poco favorables, la población es más favorable a los cambios, sobre todo si tienen que ganar y nada que perder en este cambio de sistema monetario.

Una experiencia piloto de un sistema de intercambio de bienes y servicios libre de interés es el sistema LET- Local Exchange Trading- desarrollado en la isla de Vancouver, Canadá. ¿En qué consiste el sistema LET? El sistema LET "opera simplemente como un sistema de cuentas en dólares verdes, no gravados con tasa alguna por el dinero mismo sino con una tasa reducida por transacción. Las personas definen conjuntamente el precio en dólares "verdes" o en dólares "normales" de cada producto que adquieren o venden." Los límites de la deuda pueden determinarse desde el principio y modificarse en caso de necesidad, a fin de minimizar los riesgos. El LET tiene sus puntos oscuros. Funciona bien al comienzo, pero también ha habido problemas o colapsos motivados por grandes excedentes o grandes defícits. Esto se debe a que sin tasas de circulación no hay incentivos para reciclar el dinero.

Por último, cada uno de nosotros puede dar un paso favorable al nuevo sistema monetario, invirtiendo nuestros ahorros de forma ética. Apostar en las inversiones éticas puede ser un revulsivo para la sociedad y para el medio ambiente.

Reforma sistema monetario libre de interés

10 de agosto de 2015

Una propuesta de reforma monetaria: cómo llevarla a cabo.

La reforma monetaria en el contexto de la transformación global: un ejemplo de cómo llevar adelante el cambio es el quinto capítulo del libro Dinero sin inflación ni tasas de interés de Margrit Kennedy. En este capítulo del libro, se plantea básicamente un ejemplo de reforma del sistema monetario. 

Antes de proponer cualquier reforma del sistema monetario, la población debe entender que es preciso limitar el dinero a sus funciones básicas "de medio de cambio, escala de los precios y criterio constante de valor." Si se acepta, cualquier Banco Central puede recurrir a una tasa de estacionamiento- o tasa por dinero inmovilizado- antes que al sistema de tasas de interés para asegurar la circulación del dinero. 

Como método capaz de asegurar la circulación del dinero, la tasa por dinero inmovilizado, haría posible todas las transacciones económicas. Si se dispusiese de suficiente dinero, no sería necesario poner más dinero en circulación. En este caso, el crecimiento de dinero disponible iría parejo al crecimiento de la economía, y seguiría, una curva de crecimiento natural. Si una persona poseyerá más dinero del que necesitará, pagaría un impuesto "a la suma colocada en el banco." Según fuese la duración del depósito, el impuesto sobre el dinero inmovilizado, disminuiría o se cancelaría. Los depósitos a lo largo plazo no estarían gravados. En el nuevo sistema monetario, la acumulación de dinero podría evitarse más fácilmente "adhiriendo un sello fiscal al dorso de los billetes de banco, como sucedió en Wörgl." Al respecto, podría crearse un sistema parecido al sistema de loterías "que permitiese asegurar la circulación monetaria retirando determinada denominación de los billetes." Otra opción consistiría en "cambiar los billetes perimidos en el banco o el correo, gravando las operaciones de cambio con una tasa." Puesto que a nadie le gusta pagar tasas, todos limitarían el uso de dinero en efectivo a la cantidad necesaria y depositarían el excedente en cuentas bancarias. Bajo el nuevo sistema monetario, los bancos estarían sujetos a la obligación de asegurar la circulación del dinero haciéndolo llegar a aquellas personas que lo necesitan. Al beneficiarse con un crédito, las personas no pagarían intereses sino únicamente los costos bancarios y seguros de riesgo comparables a los que se incluyen en todo préstamo bancario.
Una propuesta de reforma monetaria

8 de agosto de 2015

Algunas lecciones de historia sobre el dinero

Algunas lecciones de historia es el cuarto capítulo del libro Dinero sin inflación ni tasas de interés de Margrit Kennedy. En este capítulo, resume muy brevemente la historia del sistema monetario, centrándose en dos momentos históricos: la Edad Media en Europa durante los siglos XII y XV donde regía un sistema monetario denominado Brakteaten y la República de Weimar y el patrón oro en los años 20 e inicios de los años 30 antes de la llegada de los nazis al poder.

Nuestro sistema monetario tiene más de 2.000 años de antigüedad. El oro ha sido el medio de cambio por excelencia hasta su substitución por el papel moneda. Silvio Gesell defendió la abolición del patrón oro porque consideraba que era perjudicial para un sistema monetario eficiente basado en el dinero libre de intereses. No obstante, Silvio Gesell se olvidó de hacer hincapié en la sustitución del interés por una tasa de circulación.

Dos momentos históricos donde se percibe la dificultad del sistema monetario:
El primero hace referencia al sistema monetario denominado Brakteaten que se desarrolló en Europa entre el siglo XII al XV. ¿En qué consistía? "Acuñada por diversas ciudades, obispos y soberanos, esta moneda no sólo contribuía al intercambio de bienes y servicios sino que proporcionaba un medio para recaudar impuestos. Todos los años, estas delgadas piezas de oro y plata se retiraban de circulación, se volvían a acuñar de una a tres veces y, en el proceso, se devaluaban aproximadamente en un 25%." Dado que las personas no deseaban conservar este dinero lo invertían en aquello que "prometiese conservar o aumentar su valor." En este período histórico, se crearon numerosas obras de arte en gran medida porque no se acumulaba riqueza sino que se creaba. Sin embargo, no todo era de color de rosa: "las personas sentían desagrado por este dinero, que se desvalorizaba a intervalos regulares." A finales del siglo XV, se acabó. Se reintroducijó el interés y con él, la acumulación de riqueza en pocas manos. La lección que deberíamos aprender en relación a este sistema monetario- Brakteaten-, que estuvo en funcionamiento durante ese período de la Edad Media, es que los impuestos deberían recaudarse por separado, sin conexión con la tasa de circulación del dinero.
El segundo hace referencia a la experiencia monetaria de la República de Weimar en Alemania. Durante la República, el presidente del Banco Central de Alemania propuso la creación de una moneda "honesta" lo que supuso el retorno al patrón oro. Como no pudo adquirir suficiente oro en el mercado mundial en función del dinero en circulación, comenzó a reducir éste último. La escasez de dinero en circulación condujo al aumento de las tasas de interés, "lo cual redujo los incentivos y posibilidades de inversiones y obligó a muchas empresas a declararse en bancarrota." El resultado fue el aumento del desempleo y el surgimiento, y, posterior ascenso del nazismo en Alemania. Visto con perspectiva histórica estos hechos, el Banco Central de Alemania, emitió una cantidad limitada de dinero que fue a parar a particulares y no a toda la sociedad alemana.

historia sobre el dinero

5 de agosto de 2015

¿Quién se beneficiará de un sistema monetario con una moneda libre de interés y sin inflación?

¿Quién se beneficiará con un nuevo sistema monetario? es el título del tercer capítulo del libro Dinero sin inflación y tasas de interés de Margrit Kennedy. 

El cambio del sistema monetario, que hemos descrito en el capítulo anterior del libro, puede producirse, según Margrit Kennedy, por una, por todas o por una combinación de razones, a saber: 
  1. La acumulación de riqueza era frenada por guerras, revoluciones y/o colapsos económicos. 
  2. El colapso del sistema financiero.
  3. La existencia de una curva exponencial de crecimiento económico lleva al colapso. 

No obstante, en este proceso de cambio de sistema monetario "no es tanto que no vemos las ventajas que nos proporcionaría" cómo hacerlo para lograr este cambio "a partir de la posición en la que nos encontramos." Para visualizar el cambio de sistema monetario, vamos a detenernos primeramente en las ventajas del nuevo sistema monetario y posteriormente en los fallos del sistema monetario actual. 

¿Cuáles son los beneficios del nuevo sistema monetario? Los beneficios son:
  1. Eliminación de la inflación.
  2. Mayor equidad social.
  3. Descenso del desempleo.
  4. Disminución de los precios.
  5. Auge inicial económico.
  6. Economía estable.
¿Cuáles son los fallos del actual sistema monetario? El monopolio de la impresión del dinero lo tiene el Gobierno. Para introducir cualquier nuevo sistema monetario debe ser apoyado por el propio Gobierno. La introducción de una moneda libre de interés y sin inflación tiene dificultades. En primer lugar, el Gobierno tiene que reconocer que el sistema monetario actual es poco equitativo. Por otra parte, es difícil hacer entender por qué es más conveniente incorporar una "tasa por uso" sobre el dinero que continuar con el mecanismo de los intereses. En segundo lugar, los gobiernos actúan sobre los síntomas de los fallos del sistema monetario actual, aplicando soluciones de emergencia, pero no, actuando sobre las causas. Esta situación empeora cuando nos acercamos a la fase de aceleración de la curva de crecimiento exponencial del sistema monetario actual. En tercer lugar, en la actual economía, si perjudicamos a un sector de la economía, "provocaremos desórdenes no sólo en dicho sector sino en los demás." Si aumentamos las deudas e intereses del Gobierno, una mayor cantidad de dinero irá a parar a manos de los ricos. Al mismo tiempo, los trabajadores tendrán menos dinero a su disposición para consumir, incidiendo finalmente en el trabajo. En el nuevo sistema monetario, con una moneda libre de interés, contribuiría a reducir el aumento de la deuda y la concentración de la riqueza, a su vez, aseguraría el intercambio de bienes y servicios en el marco de una economía de mercado. En cuarto lugar, los países del Tercer Mundo se llevan la peor parte de nuestro sistema monetario. Fuertemente endeudadas, se ven obligadas a vender sus materias primas para hacer frente a sus deudas. Sus recursos no son utilizados para el desarrollo de sus países sino para hacer frente a las obligaciones financieras frente a los acreedores extranjeros. Este círculo vicioso impide la salida de la pobreza de esos países. En cuarto lugar, los que operan con el sistema monetario actual "saben que no puede durar, pero ignoran la existencia de una alternativa posible o se resisten a ella." Los bancos han ganado una parte de la riqueza nacional, en parte por las bajas tasas de interés, que ofrecen mayores beneficios a los bancos, pero, al mismo tiempo, a una mayor especulación con el dinero. Los bancos no están interesados en debatir cómo funciona el sistema monetario ni las tasas de interés. Apoyar un sistema monetario libre de intereses "estarían yendo a la raíz de uno de los problemas económicos más acuciantes del mundo" y cuestionaría el papel central del interés en el sistema monetario.

¿Cuáles serán las ventajas de las que se beneficiará el país o región que introduzca este nuevo sistema monetario basado en una moneda libre de interés? El país/región que introduzca esta reforma monetaria vería un aumento de su riqueza y bienestar, de una mayor justicia social y de una mayor protección del medio ambiente. La posibilidad de invertir y de producir sin tener que pagar intereses no sólo haría descender los precios de los bienes y servicios de los países o regiones, que introdujeran el nuevo sistema monetario, sino que crearía una enorme ventaja para sus industrias y productos que ahora compiten en el mercado internacional. Los bienes y servicios podrían venderse a precios más bajos. Llevaría a un auge económico a los países/regiones que fueran los primeros en introducir el dinero libre de intereses. Este cambio de sistema monetario no pondría en peligro el medio ambiente: "Muchos productos y servicios que actualmente no pueden competir en el mercado de dinero súbitamente viables. Entre éstos se encontrarían muchos productos ecológicos, proyectos sociales y emprendimiento artísticos." La diversificación de la economía beneficiaría al medio ambiente. Con el florecimiento de la economía, se reduciría el desempleo y se frenaría el aumento de los impuestos. Como ocurrió en el caso de la ciudad austríaca de Wörgl, que hemos comentado en el capítulo anterior del libro, sería posible que coexistiesen dos tipos diferentes de sistemas monetarios. Se podría conservar el sistema monetario actual e introducir el nuevo. De esta manera, "la moneda nueva se usará lo más posible, que es exactamente lo que pretendemos. La moneda vieja se conservará y utilizará en la medida en que sea necesario."

En el nuevo sistema monetario habrá numerosos colectivos que se beneficiarán de su implantación:
Los ricos serían el primer colectivo que se beneficiaría del cambio de sistema monetario. Los ricos se benefician del actual mecanismo de la redistribución de la riqueza del sistema monetario.
"¿Permitirá el 10% de la población que se beneficia actualmente con dicho mecanismo que se introduzca la menor modificación que elimine sus posibilidades de percibir ingresos sin trabajar, sustrayéndolos a la gran mayoría de la gente?" La respuesta es que lo harán si "toma conciencia de que la "rama sobre la que está sentado crece en un árbol enfermo" y que existe un "árbol sano alternativo" que no se derrumbará tarde o temprano como áquel." El cambio a un nuevo sistema monetario libre de interés implicaría una "evolución social" y, en estas circunstancias, los ricos dejarían de ganar dinero que se genera de los intereses, pero a cambio habría "una moneda estable, precios y posiblemente impuestos más reducidos." Preferirán privilegiar la seguridad por encima de su patrimonio, ya que "tendrán suficientemente para sí mismos." En el nuevo sistema monetario se eliminarán los intereses y la inflación, lo que supondrá una reducción de los precios de todos los bienes y servicios como también de los impuestos. En definitiva, quién puede vivir de su propio capital también lo estará con el cambio de sistema monetario.
Los pobres también se beneficiarían con un nuevo sistema monetario. Rompería con el sistema de redistribución de la riqueza que el sistema de interés consagra y que transfiere la riqueza de los pobres hacia los más ricos. La abolición de este sistema monetario y su substitución por otro, libre de interés, acabaría con la transferencia de riqueza de los pobres a los ricos. Y, se podría hacer frente a la pobreza y a las desigualdades.
Un tercer actor que se beneficiaría, sería el comercio y la industria. En una economía libre de intereses e inflación los precios de bienes y servicios estarían regulados por la oferta y la demanda: "Lo que desaparecería es la distorsión del mercado libre por el mecanismo de los intereses." Respecto al sector industrial, las empresas pequeñas o medianas no deberán endeudarse para poder expandirse y quedar atrapada en el sistema de intereses e intereses compuestos porque no pueden beneficiarse "con las economías de escala ni capitalizarse en base a sus propios capitales." En el nuevo sistema monetario, el capital tendrá la función de "subvenir a las necesidades de la economía." Deberá ponerse a nuestro servicio.
Los cuartos beneficiarios serán los agricultores. Los efectos del interés sobre la agricultura, constituye un buen argumento a favor del nuevo sistema monetario. La agricultura es una industria basada en la ecología. Los procesos ecológicos siguen una curva de crecimiento natural. Puesto que la naturaleza no puede aumentar como el capital, la industrialización de la agricultura ha creado numerosos problemas. La introducción de un sistema monetario libre de interés sería vital para la supervivencia de este sector: "Los préstamos libres de intereses, combinados con reformas agrarias e impositivas, daría posibilidad a gran número de personas de retornar a la vida rural."
Los quintos beneficiarios serían la ecología y el mundo artístico. El crecimiento económico actual sostenido a lo largo del tiempo revierte en agotamiento de los recursos naturales. En el sistema monetario actual, nos precipitamos hacia un colapso económico pero también ecológico. La concentración de capitales en pocas manos crea presiones a favor de inversiones de riesgo. En la medida que cualquier inversión, deba competir "con el poder que tiene el dinero de producir más dinero en el mercado de capitales, será difícil implementar la mayor parte de inversiones ecológicas en gran escala, cuyo fin es instaurar una economía nacionalizada." Si se aboliese el interés, cualquier "inversión ecológica" no supondría ningún endeudamiento. El cambio del sistema monetario ofrecería una motivación para la protección del medio ambiente y la promoción de energías renovables. Ya no haría falta que el capital estuviera un rendimiento elevado "para abonar los intereses, se reduciría considerablemente" la sobreproducción y el exceso de consumo. Disminuiría los precios. La gente podría escoger entre dejar su dinero en su cuenta de ahorro o invertirlo en otros fines como la cultura o el medio ambiente. De este modo, "el arte y la ecología no tardarían en volverse económicamente viables." Actividades, que antes no resultaban rentables, ahora sí que lo serán.
Por último, las mujeres serían el último colectivo beneficiado por el nuevo sistema monetario. Las mujeres han protagonizado una lucha a favor de la igualdad de género. También, por la igualdad económica. Protagonizando un cambio en el sistema financiero en el que puede existir personas que puedan ganar dinero sin trabajar- gracias al interés y al interés compuesto- mientras que otros tienen que trabajar en su lugar. En muchos casos, una mujer. Las mujeres se llevan la peor parte del sistema monetario actual. La introducción de un sistema monetario libre de interés cambiaría sus vidas: "Por esta razón, pienso que un elevado porcentaje de mujeres abogará a favor de un medio de intercambio más equitativo. Ellas saben por experiencia lo que es la explotación. Con la instauración del nuevo sistema, es probable que se involucren más en actividades inversionistas y bancarias, pues comprenderán que se trata de hacer funcionar un sistema favorable a la vida, no destructivo como el actual." Habría un cambio en el concepto de poder. En la mujer, el poder es algo "vivido" y "compartido". Un sistema monetario que se expandiría para responder a las necesidades de las personas y se detendría cuando éstas hayan sido cubiertas.

sistema monetario libre de interés


28 de julio de 2015

Crear una moneda libre de inflación e intereses.

Crear una moneda libre de inflación e intereses es el segundo capítulo del libro Dinero sin inflación y tasas de interés. En él se expone, en primer lugar, qué es posible crear una moneda libre de interés gracias al trabajo pionero de Silvio Gesell. En segundo lugar, el proyecto piloto de la moneda libre de interés en Wörgl en Austria en los años 30. En tercer lugar, la propuesta de reforma monetaria de Yoshita Otani sobre una moneda libre de interés. En cuarto lugar, la necesidad de crear una reforma impositiva territorial para acabar con la especulación de la tierra. Y, en cuarto lugar, la necesidad de una reforma tributaria para preservar el medio ambiente. 

¿Es posible crear una moneda libre de inflación e intereses? El trabajo pionero de Silvio Gesell y los primeros experimentos pilotos en Austria demuestran que es posible y plausible la creación de una moneda libre de inflación e intereses. Empecemos. Silvio Gesell, a finales del siglo XIX, formuló una teoría del dinero y de un nuevo "orden económico natural." Silvio Gesell era un comerciante alemán que observó que "en ciertas ocasiones su mercadería se vendía bien, rápidamente y a buen precio y en otras con mayor lentitud y a bajo precio. Pronto entendió que estos aumentos y reducciones pocas veces tenían que ver con la demanda o la calidad de sus bienes." Descubrió que la gente compraba bienes y/o servicios cuando las tasas de interés eran bajas y no cuando eran altas. Por otro lado, la disponibilidad de dinero dependía de si los propietarios del dinero lo prestaban o no: "Si obtenían por su dinero menos del 2,5% de interés tendían a retenerlo. Si después de cierto tiempo la gente estaba dispuesta a pagar más interés por el dinero, quedaba nuevamente disponible." De esta manera, se originaba un nuevo ciclo económico donde las tasas de interés eran bajas. Según Silvio Gesell este fenómeno sucedía porque el dinero, a diferencia de los bienes y los servicios, se puede "retener sin costes." Para Gesell la solución pasaría por la creación de un sistema monetario en el que el dinero generara costes de mantenimiento, y, de esta manera, se liberará al dinero de la especulación. Gesell propuso un sistema monetario en el que el dinero "se oxidaba", es decir, que estaba sujeto a una "tasa de uso."

Silvio Gesell además añadió que hay que reemplazar el interés por la tasa de circulación. ¿En qué consiste? Como hemos visto anteriormente, Gesell formuló en 1890 la teoría del dinero y la teoría del "orden económico natural" en el que sugiere transformar el dinero en un servicio público sujeto a una tasa por uso. La idea central del pensamiento de Silvio Gesell era: "En lugar de pagar intereses a los que tienen más dinero del que necesitan y con el fin de mantener el dinero en circulación, todo el que posee un excedente en dinero deberá pagar una pequeña tasa si lo mantiene fuera de circulación. " Esta reforma resolvería los múltiples problemas causados por el interés e interés compuesto. Si bien, el interés es un beneficio privado, la tasa por uso del dinero se traduciría en beneficio público. El dinero de la tasa por uso deberá integrarse al flujo monetario para mantener un equilibrio entre el volumen de dinero y el volumen de "actividades económicas." La tasa representaría un ingreso para el Estado y mediante ella se reduciría los impuestos.

En los años 30, los seguidores de Silvio Gesell tuvieron la oportunidad de poner en práctica una moneda libre de interés. Una de las ciudades donde se llevó a cabo fue en Wörgl en Austria. Entre 1932 y 1933, se puso en marcha un intento de reforma monetaria. El alcalde de Wörgl pudo convencer a los comerciantes y a la administración  para que participirán en un "experimento monetario" basado en el libro El Orden económico natural de Silvio Gesell. ¿En qué consistió? "Los ciudadanos dieron su consentimiento y el concejo de la ciudad emitió 32.000 "chelines libres"- chelines libres de interés-, respaldados en el banco por el mismo monto en chelines austríacos ordinarios. La ciudad hizo construir puentes, mejoró la red callejera y los servicios públicos y pagó sueldos y material con esta moneda, aceptada por los comerciantes y empresarios de la ciudad." La tasa por utilización de los "chelines libres" era del 1% mensual y de un 12% anual. ¿Cómo funcionaba? "Debía pagarla el que poseyera el billete a fin de mes en forma de un sello fiscal por valor del 1% del billete, que se adhería al dorso del mismo. Sin este sello el billete no tenía validez." La tasa incitaba a los ciudadanos que poseían los chelines libres a gastarlo "lo más rápidamente posible antes de usar sus chelines ordinarios." Los ciudadanos de Wörgl pagaban sus impuestos con los "chelines libres" para evitar el pago de la tasa. En un plazo de un año, circularon 32.000 chelines libres 463 veces, creando bienes y servicios por un valor de 14.816.000 chelines. En cambio, el chelín ordinario no circuló más que 21 veces. La ciudad de Wörgl redujo el desempleo en un 25%. El dinero que obtuvieron de la recaudación municipal a través de los chelines libres lo utilizó para obras públicas. Cuando en Austria comenzaron a interesarse por el experimento de Wörgl, el Banco Nacional de Austria consideró que su monopolio corría peligro e inició una acción en contra del municipio y prohibió la emisión de los chelines libres de interés. La experiencia sobre una hipotética moneda libre de interés en Austria demuestra que la política es más importante que los aspectos técnicos de la implantación de una moneda libre de interés en el sistema monetario.

Una propuesta de reforma monetaria basada en una moneda libre de interés es la de Yoshita Otani. En la propuesta de Yoshita Otani es más fácil la imposición de una tasa por uso sobre una nueva moneda libre de interés. ¿En qué consistiría su propuesta? "Un 90% de lo que llamemos dinero son números en la computadora. De tal modo, cada uno de nosotros tendría dos cuentas bancarias: una corriente y una de ahorro. El dinero depositado en la cuenta corriente, siempre a disposición de su titular, sería tratado como efectivo y su valor podría disminuir en una proporción mínima del orden del 0,5% mensual o 6% anual." Cualquiera que tuviese en su cuenta corriente más "dinero nuevo" que el necesario para pagar los gastos mensuales, estaría tentado a transferirlo en una cuenta de ahorro. El banco, desde esta cuenta, estaría en condiciones de prestarlo sin intereses, "por lo cual dicha cuenta no sería recargada con tasas." De igual manera, el propietario del dinero nuevo no recibiría intereses sobre su cuenta de ahorro pero el dinero nuevo retendría su valor: "Desde el momento que el interés queda abolido, la inflación pierde su razón de ser." La persona que recibiera un crédito "no pagaría intereses, pero arriesgaría primas y costos bancarios comparables a los que incluye todo préstamo bancario." En la práctica, poco cambiaría. Los bancos operarían, concediendo préstamos porque estarían sujetos a la tasa por uso. Para equilibrar el crédito y el ahorro, "posiblemente los bancos se verían en la necesidad de pagar o recibir un interés reducido, según que dispusiesen o no de dinero nuevo en cantidad superior a la necesaria o tuviesen problemas de liquidez." Los intereses cumplirían una función de mecanismo regulador y no de redistribución de la riqueza. La base de la reforma se basaría en la adaptación del dinero en circulación con el dinero necesario para llevar todas las transacciones. Una vez que se hubiese creado suficiente cantidad de dinero para realizar todas las transacciones del banco no haría falta producir más dinero: "significa que el dinero nuevo seguiría una pauta de crecimiento físico natural y dejaría de atenerse a una pauta de crecimiento exponencial." Otro aspecto es incluir la prevención "de atesorar dinero en efectivo." Una solución pasaría por "imprimir billetes de diferentes colores, de manera que diversas series pudiesen retirarse de circulación una o dos veces por año sin previo aviso."

Si la reforma monetaria que hemos descrito, se implementará a gran escala, "tendría que ir acompañada de una reforma impositiva territorial." Sin ella, el dinero excedente se invertiría en especulación. Sin esta reforma tributaria, se podría poner peligro el medio ambiente. Dinero y tierra son indispensables para la vida. La tierra debería pertenecer a las comunidades y éstas deberían "arrendarlas a las personas que desee trabajarla." Había sido la tónica dominante hasta que en la Edad Media se introdujo el concepto de propiedad privada del Derecho Romano. La solución pasaría por combinar la "explotación privada" de la tierra con la "propiedad comunitaria." Significaría que las comunidades "deben comprar toda la tierra y arrendarla a sus habitantes." Otra posibilidad a largo plazo es imponer una tasa reducida- del 3% anual- sobre el valor de la tierra: "se pagará a la comunidad, que empleará el dinero recaudado para adquirir tierras que se ofrecen en el mercado. De esta manera, la comunidad podría tomar posesión de dichas tierras en poco más de 33 años." Otra alternativa consiste en dar a los propietarios la posibilidad de no pagar las tasas a condición de vender sus terrenos a la comunidad. El efecto inmediato de esta reforma impositiva territorial sería el fin de la especulación inmobiliaria. Haría que no se pagara el lucro que se genera con la especulación de la tierra.

Las reformas monetarias y territoriales requieren también de la introducción de dos cambios en el sistema de recaudación de tasas que tienen efectos devastadores sobre el medio ambiente:
1- "Sustituir el impuesto a las ganancias por un impuesto a los productos";
2- "Integrar al impuesto el producto los costos ecológicos estimados."
La aplicación de estos dos cambios no significaría que nuestro nivel de vida descendiera, "porque el aumento de precios de los productos se compensaría con un ingreso libre de impuestos." Este cambio crearía un cambio de actitudes de los consumidores respecto al medio ambiente. La gente pensaría dos veces antes de comprar cualquier producto nuevo si les resulta más económico repararlo, que comprarlo. Este cambio en el sistema tributario podría introducirse gradualmente. Además, "volvería obsoletos los numerosos conflictos ligados al medio ambiente, así como muchas "medidas de protección", y contribuiría a solucionar el problema del desempleo."

Dinero libre


23 de julio de 2015

Cuatro conceptos erróneos acerca del dinero.

Cuatro conceptos erróneos muy extendidos acerca del dinero es el primer capítulo del libro Dinero sin inflación ni tasas de interés. En este primer capítulo, Margrit Kennedy pone al descubierto cuatro falacias sobre el dinero, a saber: existe un único tipo de crecimiento, sólo se pagan intereses si solicitas un préstamo, las tasas de interés afecta a todos por igual y la inflación forma parte de una economía de mercado libre. 

La mayoría de la gente no entendemos cómo funciona el dinero y de qué manera nos afecta a nuestras vidas. ¿Qué es el dinero? El dinero es un medio que facilita el intercambio de bienes y servicios y permite superar los límites del trueque, es decir, del intercambio directo de bienes y servicios. El dinero posibilita la especialización del trabajo. Entonces, ¿por qué tenemos problemas con el dinero? El dinero, como hemos dicho antes, permite el intercambio de bienes y servicios, pero, al mismo tiempo, quiénes tienen más dinero pueden trabar ese intercambio. Este hecho, como comenta Margrit Kennedy, "hace que los que poseen menos del necesario deban pagar tributo a los que poseen más del necesario." Es, a todas luces, un trato injusto.

Existen cuatro conceptos erróneos sobre el dinero. Estos conceptos erróneos impiden un cambio del sistema monetario y qué mecanismos son necesarios para reemplazarlo.¿Cuáles son los conceptos erróneos?
1- Existe un único tipo de crecimiento.
2- Sólo se pagan intereses en caso de solicitar un préstamo en dinero.
3- Bajo el sistema monetario actual todos son afectados en igual medida por las tasas de interés.
4- La inflación es parte integral de la economía libre de mercado.

El primer concepto erróneo sobre el dinero se refiere al crecimiento. Tendemos a creer que existe un único tipo de crecimiento: "el que observamos en la naturaleza y experimentamos en nosotros mismos." Sin embargo, existen tres tipos de crecimiento. El primero, es el crecimiento natural que observamos en la naturaleza. El segundo, es el crecimiento lineal que experimentan las máquinas o las fuentes de energía. El tercero, es el crecimiento exponencial. Se puede describir en oposición al crecimiento natural. En el crecimiento exponencial, el crecimiento "es muy lento al principio, se acelera en forma continua y llega a una fase de crecimiento casi vertical." En la naturaleza, se observa este crecimiento en caso de enfermedad o muerte. En el mundo natural, el crecimiento exponencial termina con la muerte del organismo. Si trasladamos el crecimiento exponencial a los intereses observamos que el dinero se duplica a intervalos regulares. Esto explicaría por qué tenemos problemas con el actual sistema monetario. De hecho, "los intereses actúan como un cáncer sobre nuestra estructura social." La solución a los problemas ocasionados por el crecimiento exponencial consiste en crear un sistema monetario que responda a un crecimiento natural. Esto significa reemplazar los intereses por otro mecanismo que permite mantener el dinero en circulación.

Otra razón por la que es difícil de captar el impacto de los intereses en nuestro sistema monetario es porque funciona "de manera encubierta". Esto se debe al segundo concepto erróneo sobre el dinero "según el cual suponemos que sólo pagamos intereses cuando requerimos un préstamo en dinero y que para evitar el pago de intereses lo único que debemos hacer es no solicitarlo." Esta suposición es falsa. Los intereses están incluidos en el precio que pagamos por los bienes o servicios: "el monto exacto varía conforme a la relación entre el coste de capital y el del trabajo de los bienes y servicios que adquirimos." Por lo tanto, si pudiéramos abolir las tasas de interés y reemplazarlas por otro mecanismo capaz de asegurar la circulación del dinero, "la mayoría podría poseer el doble de riqueza o trabajar la mitad del tiempo que trabajamos, conservando nuestro nivel de vida actual."

El tercer concepto erróneo sobre el dinero podríamos formularlo así: "como todos tienen que pagar intereses al solicitar un préstamos o adquirir bienes y servicios y como todos obtienen intereses al ahorrar dinero, todos se benefician por igual con el sistema monetario actual." No es del todo cierto. En realidad, existe una gran diferencia entre quienes se benefician del sistema monetario actual y los que deben pagar. Nuestro sistema monetario opera un mecanismo de redistribución que transfiere el dinero "de los que tienen menos a los que tienen más del que necesitan." Cantidades cada vez mayores de dinero se concentran en menos manos. El mecanismo del interés compuesto no sólo impulsa el crecimiento económico exponencial sino que va contra los derechos de los ciudadanos de la mayoría de los países. Un sistema donde el 10% de la población recibe "mas de lo que lo que paga por dicho servicio a expensas del 80% que recibe menos de lo que paga." El cambio en el sistema monetario beneficiaría a todos.

El cuarto concepto erróneo sobre el dinero es el papel que cumple la inflación en el sistema económico. La mayoría de la gente contempla la inflación como parte integrante del sistema monetario  porque no existe ningún país capitalista con una economía libre de mercado sin inflación. La inflación es "otra forma de tributación, que posibilita a los gobiernos paliar los problemas más graves provocados por  el incremento de sus deudas." Al permitir a los bancos centrales emitir dinero, los gobiernos logran reducir sus deudas. Cuando se produce una devaluación golpea más fuerte al 80% de la población, que suele pagar más de lo que recibe, en beneficio del otro 20%. La inflación se vincula con los pagos de interés originados en la expansión crediticia de un país. La razón de esta política inflacionista se debe a "que la única manera en que el grueso de la población puede soportar un crecimiento económico siga la curva de crecimiento exponencial del dinero." Es imprescindible reemplazar la inflación por otro mecanismo más idóneo para mantener la circulación monetaria.

Margrit Kennedy

20 de julio de 2015

Introducción al libro Dinero sin inflación ni tasas de interés

 ¿Cuál es el propósito del libro? "Este libro trata del funcionamiento del dinero." En él, habla sobre los cambios que afectan al dinero, por qué el dinero no sólo "hace girar el mundo" sino también por qué puede ocasionar su ruina en gran medida por el mantenimiento de mecanismos como el de los intereses que mantienen el dinero en circulación y que están detrás de la economía libre de mercado. Y, es precisamente, la transformación de estos mecanismos, en un medio más idóneo para mantener en circulación el dinero, es la que Margrit Kennedy propone para su implementación en la economía. Como ella apunta, "el propósito del libro no es señalar errores sino rectificar algunos conceptos y demostrar que existe la posibilidad de un cambio" y que "todas las personas que utilizan dinero puedan entender lo que está en juego." Margrit Kennedy demuestra cómo el cambio hacia un nuevo sistema monetario crearía "una situación provechosa para todo el mundo", contribuyendo al desarrollo de una economía sustentable. La última pregunta que se plantea es si podremos lograr el cambio del sistema monetario actual antes que se produzca su colapso.

Margrit Kennedy


15 de julio de 2015

Descripción del libro Dinero sin inflación ni tasas de interés

Dinero sin inflación ni tasas de interés. Como crear un medio de intercambio que sirva a todo el mundo y proteja la tierra de Margrit Kennedy es la traducción al español del libro Interest and inflation free money. Fue publicado en 1998 en Argentina por la editorial Nuevo Extremo. Es la primera edición del libro. Contiene 116 páginas. Se organiza entorno a una introducción, 7 capítulos donde se desarrolla el contenido del libro y otros dos apartados: direcciones útiles y publicaciones periódicas.

La estructura del libro responde a:
- Introducción.
-1. Capítulo: Cuatro conceptos erróneos muy extendidos acerca del dinero.
-2. Capítulo: Crear una moneda libre de inflación e intereses.
-3. Capítulo: ¿Quién se beneficiará con un nuevo sistema monetario?
-4. Capítulo: Algunas lecciones de historia.
-5. Capítulo: La reforma monetaria en el contexto de la transformación global: un ejemplo de cómo llevar adelante el cambio.
-6. Capítulo: cómo contribuir a la etapa de transición.
-7. Capítulo: las aplicaciones concretas de hoy son los embriones de una nueva economía.
- Direcciones útiles.
- Publicaciones periódicas.

Dinero sin inflación ni tasas de interés Margrit Kennedy

13 de julio de 2015

Presentación del libro Dinero sin inflación ni tasas de interés.

Ahora vamos a presentar el libro de Margrit Kennedy, Dinero sin inflación ni tasas de interés. Como crear un medio de intercambio que sirva a todo el mundo y proteja la tierra. publicado por Nuevo Extremo en Argentina en 1998.

Margrit Kennedy con su libro Dinero sin inflación ni tasas de interés nos invita a comprender el funcionamiento del dinero, es decir, por qué el dinero no sólo "hace girar el mundo" sino por qué causa al mismo tiempo su ruina. Este factor -y otros-, está detrás de el mecanismo que mantiene el dinero en circulación: el de los intereses e intereses compuestos. Que, a su vez, está detrás de la economía libre de mercado. Margrit Kennedy nos propone la transformación de este mecanismo "en un medio más adecuado para mantener el dinero en circulación." pero sin los aspectos negativos que conlleva un sistema monetario basado en la inflación y en los intereses. Y, así, contribuir al desarrollo de una economía sustentable.

Dinero sin inflación ni tasas de interés

7 de julio de 2015

Pankaj Ghemawat: "El mundo no es plano."

Pankaj Ghemawat habla sobre el grado de globalización en el que estamos - o no- sujetos. Cuestiona la afirmación "el mundo es plano" de Thomas Friedman y que vivamos en un único mundo global: "Las fronteras nacionales aún importan." También, porque es importante ser precisos al hacer este tipos de afirmaciones.